Muchas mujeres dicen sufrir migraña durante el embarazo, con el agravante de no poder medicarse, sufriendo así los peores dolores de cabeza de su vida.

En cambio, otras mujeres embarazadas afirman que sus migrañas desaparecieron durante nueve meses, aunque volvieron nada más nacer sus hijos, o al terminar la lactancia.

¿Qué provoca que unas mujeres tengan migraña durante el embarazo y otras no?

¿Qué se puede hacer para solucionar las migrañas de las mujeres embarazadas?

Te lo cuento en este artículo puesto que soy madre y ex migrañosa desde 2006.

Migraña y embarazo

Origen de la migraña

La migraña, según la IHS (International Headache Society) es una cefalea primaria, es decir, un dolor de cabeza y síntomas asociados sin causa orgánica.

Así, no hay enfermedad ni alteración física responsable de los dolores de cabeza.

Cómo bien anuncia el neurólogo Arturo Goicoechea, el dolor de migraña es un sistema de protección del sistema nervioso, frente a peligros que el cerebro identifica cómo tal.

Es decir, el cerebro reconoce de manera equivocada un peligro (por ejemplo, el chocolate o la menstruación) y de manera errónea y desproporcionada, enciende el dolor con la intención de protegernos y evitarnos a su exposición.

La clave para comprender la migraña durante el proceso de gestación (y fuera de él) es que no hay nada físico responsable, no hay lesión, no hay inflamación ni alteración muscular o vascular.

¿Por qué hay mujeres que tienen migraña durante el embarazo?

Durante el embarazo hay cinco hormonas clave:

  • Progesterona: Sus niveles aumentan mucho durante el embarazo, ya que realiza cambios en el útero para prepararlo para albergar óvulo fecundado.
  • Estrógenos: Se encuentra muy elevado durante el embarazo con la función de estimular el crecimiento del útero para albergar al feto.
  • HCG (Gonadotropina coriónica humana): suprime la menstruación e influye sobre las dos primeras.
  • Oxitocina: Conocida como la hormona del amor, interviene en los cambios emocionales para el cuidado del futuro bebé y promueve las contracciones uterinas durante el parto.
  • Prolactina: Estimula las glándulas mamarias para la producción de leche.

Algunas publicaciones sostienen que no hay fluctuaciones hormonales tan marcadas como las que suceden durante la menstruación y por ello no hay migraña. Cosa que obviamente no es cierta, ya que los cambios son una de las características más destacadas del embarazo.

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Otra teoría propone que es debido a los elevados niveles de estrógenos.

Los estrógenos son antinociceptivas, es decir, un proceso neuronal mediante el cual se recoge la información y se transmite hacia el cerebro tras un daño o lesión en los tejidos.

Tal y como he dicho en el apartado anterior, la migraña no se debe a una alteración física ya que la migraña es catalogada como cefalea primaria, ergo, la función protectora de los estrógenos carece de base.

En la migrañana no hay lesión, por lo que no hay información nociceptiva que eliminar.

Es por ello hay hombres, niños y mujeres menopáusicas con migraña.

En mi Instagram, pregunté a mis seguidoras la siguiente pregunta: ¿Has tenido migrañas durante el embarazo?

La respuesta fue la siguiente:

  • 43%: Siguieron teniendo migraña durante el embarazo.
  • 57%: Desaparecieron sus migrañas y volvieron tras el parto.

Así que, por favor, no sigas las recomendaciones de embarazarte buscando la desaparición de tus migrañas, ya que te encontrarás con un pequeño que se despierta cada dos horas y con los peores dolores de cabeza de tu vida.

¿Qué hago si tengo migraña y estoy embarazada?

Las recomendaciones oficiales son las habituales en los procesos migrañosos, aunque durante el embarazo se recomiendan con más intensidad:

  • Supresión de desencadenantes.
  • Mantener una dieta adecuada.
  • Regularizar el sueño.

Supresión de desencadenantes

Estoy segura de que, previamente a tu gestación, has intentado en numerosas ocasiones huir del estrés o evitar exponerte al sol.

Si estás leyendo este artículo quiere decir que nada de esto ha funcionado.

La evitación de desencadenantes no reduce el número de crisis, ya que no son los desencadenantes físicos los responsables de tu dolor de cabeza, sino aprendizajes y asociaciones cerebrales. Y estos pueden ser infinitos.

Además, la ansiedad que provoca el evitar y controlar constantemente los desencadenantes provoca un aumento de crisis.

Exponte a a los desencadenantes progresiva y lentamente sin miedo, cambiando los pensamientos catastrofistas y con el convencimiento de que no hay ningún peligro en ellos.

Puedes ver este enfoque en mis entrevistas a exmigrañosos.

Mantener una dieta adecuada

Al igual que en el punto anterior, la exposición progresiva, junto con cambios cognitivo-conductuales, son determinantes para la reeducación cerebral que eliminará el encendido de la alarma.

Piensa que todos los exmigrañosos comemos y bebemos alimentos antes desencadenantes, sin tener ninguna crisis posterior.

Debes enseñar a tu cerebro, desde la conciencia, a que no encienda el dolor, que no hay nada peligroso en los alimentos que comen.

Disfruta de los antojos durante tu embarazo, puesto que indican una necesidad fisiológica de tu cuerpo. Ningún capricho puntual puede hacerte daño.

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Regularizar el sueño

Si esto ya es una tarea titánica antes del embarazo, durante él es imposible.

Ganas de ir al baño, que el bebé se despierte en tu tripa a las dos de la mañana, calambres, dolor de espalda o de riñones, junto con picos de apetito son un clásico que hemos experimentado la mayoría de las madres.

Es imposible mantener una pauta diaria de sueño durante 8 horas mientras estás gestando un bebé, además de que no da resultado.

Recuerda que la migraña es una decisión cerebral por lo que repetir que “como has dormido poco vas a tener migraña” es un claro activador de la misma.

Desaprende desencadenantes y repite que nada tiene porqué encender tu dolor de cabeza, porque estás sana.

Medicación

Debido a las características primarias de la migraña, ya intuirás que ningún medicamento es físicamente efectivo, sino que su acción se debe al efecto placebo.

Durante el embarazo y lactancia se recomiendan analgésicos menores y el foco se basa en reducir al máximo la dosis y frecuencia de las tomas, ya que la migraña no es una amenaza real para la vida de la madre o del feto (¡recuerda no es nada físico!).

Se desaconseja aumentar las dosis analgésicas ya que hay pocos datos de seguridad de los fármacos en estas etapas de la mujer, ya que por ética no se realizan ensayos clínicos que podrían ser perjudiciales para el bebé.

Así que tranquila, en los protocolos sanitarios para asistir a las mujeres embarazadas de migraña se especifica claramente que no hay riesgo real, y se prioriza el descartar otras enfermedades importantes que si puedan representar un riesgo.

Si durante años has sufrido migraña, no hay riesgo ni para ti, ni para el bebé.

Aunque debes seguir siempre las indicaciones sanitarias, se ha podido valorar cómo las terapias de relajación, conductuales y masajes provocan una reducción en el número de crisis, teniendo una mayor seguridad que el tratamiento farmacológico.

Resumiendo: tranquilizar a tu sistema nervioso y poner el foco en aquellos aspectos positivos, relativizando lo que te suceda es la solución más efectiva.

Conclusión

El inconsciente decide encender el dolor frente a eventos que considera peligrosos y, en algunos casos, decide que el embarazo no lo es.

Madres ilusionadas, obsesionadas con la elección del nombre o la ropa del bebé, generan una información consciente totalmente distractiva, positiva y tranquilizadora.

Las mujeres con migraña son mujeres de alta sensibilidad (PAS), y evalúan profundamente la información, por lo que, dependiendo de cada caso este proceso se vivirá desde la confianza o desde el temor a todo lo que está sucediendo, junto con el efecto placebo de estar convencida de que las crisis no se van a encender.

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Aportar información desde la conciencia de que no hay ningún peligro y exponerse progresivamente a los desencadenantes para no tener migrañas durante el embarazo es la estrategia más recomendable.

Aquí tienes una entrevista a Mercedes, una exmigrañosa embarazada para que puedas inspirarte en el enfoque del proceso y a Yaione, una mamá que ha estado un año sin crisis.

Por último, me gustaría explicarte que como no hay causa física responsable del dolor de migraña, esta no es hereditaria. Así que tranquila, teniendo esta información, es mucho más probable que tu bebé no tenga dolores de cabeza constantes.

Te leo en comentarios.

¿Habías escuchado que es frecuente no tener migrañas durante el embarazo?

¿Tienes miedo a quedarte embarazada porque no puedes medicarte?

¿Evitas tener hijos por no transmitirle la migraña a tu hijo?

Bibliografía

Abordaje terapéutico de la migraña en la mujer embarazada y en lactancia. Sequeira QCM. Rev Clin Esc Med. 2019;9(6):21-30.

Behavioral management of the triggers of recurrent headache: a randomized controlled trial. Epub MARTIN, PAUL Behav Res Ther. 2014 Oct

Cefalea durante el embarazo: Un estudio observacional. Peñalver F, Galiana G, Delfino C, Farfán F, Sánchez C, Gonzalez M, Giner F, Rodríguez N, Martínez M, Ianardi S Revista Médica Universitaria UNCuyo Vol15-nº1-2019

Cefalea: embarazo y lactancia. Recomendaciones del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología (GECSEN), 2019,ISSN 0213-4853

IHS III Comité de clasificación de la cefalea de la Sociedad Internacional de Cefaleas.

Manejo de la Cefalea en la paciente embarazada que acude al servicio de emergencias. Rev Med Cos Cen. 2014;71(611):417-419.

Pesadilla cerebral. GOICOECEHA, A. (2009). Bilbao. Desclée Brouwer.

Seguridad de los fármacos utilizados en la migraña durante el embarazo. (2006) Med Clin 126(20): 793-5

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