“Como hoy estoy muy cansado voy a ir a la oficina en pijama”.

Son las siete de la mañana y acaba de sonar tu despertador.

Detienes la alarma y, aún en la cama, empiezas a pensar: “¿Voy a trabajar en pijama o me visto con ropa de calle? Hoy me da una pereza desvestirme…¡Decidido! Como hoy es viernes iré en pijama al trabajo y el lunes prometo ponerme mi camisa nueva, ¡lo juro!”.

Es un debate mental ridículo, ¿verdad?.

Vestirse para salir a la calle es algo que hay que hacer aunque algunos famosos no lo sepan.

Entonces dime, si hay otras cosas que debes hacer ¿por qué sigues teniendo debates como estos?

  • ¿Me como una pieza de fruta o ese pastel de nata?
  • ¿Voy a correr hoy o mejor mañana?
  • ¿Leo un libro motivacional o veo en la tele un programa tonto?
  • ¿Hablo con mi pareja del conflicto que tenemos o lo ignoro y me enfado toda la semana?

Todos sabemos cual es la respuesta correcta.

Pero no siempre la elegimos.

Y esa mala elección nos provoca muchas veces una migraña.

Elegir y lograr lo correcto es todo un reto.

 

Como lograr tus retos

Ya sabes perfectamente cuales retos son los que mejoran tu vida, no hace falta que venga yo a explicártelo.

Pero aunque nos sabemos perfectamente la teoría seguimos fallando en la práctica.

Por eso seguimos comprándonos revistas que anuncian en portada:

  • Menú para comer cinco piezas de fruta y verdura al día.
  • Tips para tener pensamientos positivos.
  • 7 trucos para empezar a hacer ejercicio.

Nos tropezamos siempre con la misma piedra, el desánimo.

El primer día estás a tope de motivación. Te preparas un desayuno que es digno de salir en una de esas revistas. Te compras ropa deportiva y te apuntas a yoga, taichí y spining. Además tienes el firme propósito de no discutirte con tu madre esta semana.

El segundo día tienes agujetas hasta en las pestañas, la calidad de tu desayuno empieza a bajar y tu madre ya te está calentando al decirte que te has gastado un dineral en unas deportivas nuevas, ¡ya eres una adulta, puedes hacer lo que te venga en gana!

El tercer día llegas tarde a tus clases y sin desayunar. Te has gritado con tu madre porque te esperaba en la puerta para comprobar que estabas asistiendo a tus clases.

No hace falta que te diga que está semana acabará con una migraña de viernes de campeonato.

¿Verdad que has pasado por esto una y otra vez como si vivieras en la película del día de la marmota?

Comienzas fuerte pero te desinflas como un globo pinchado.

Yo también he pasado por ese camino.

Pero ya no.

Descubrí que, para no perder la motivación, tomar las decisiones acertadas y mantener los cambios en el tiempo hay que:

 

Ponerse metas realistas

En nuestra vida nos proponemos cambios.

Estos cambios nos permitirán salir de nuestra zona de confort, generando nuevas herramientas que se pueden aplicar, de forma integral, a la eliminación de las migrañas. Así que cuando nos proponemos hacer ejercicio, comer más sano, mejorar nuestra relación de pareja o nuestra gestión laboral hemos de ponernos metas que sean realistas.

No puedes pasar de estar todo el día tirado en tu sofá a entrenar cuatro veces a la semana.

No puedes pasar de no decir nunca a tu pareja las cosas que hace bien, a felicitarlo veinticinco veces al día.

Además de ser alcanzables (y no demasiado fáciles, sino también te desmotivaras) los objetivos han de ser medibles y tener fechas límite.

Por ejemplo, cuando yo empecé a correr lo hacía poco a poco. Unos minutos al día que iba ampliando con el objetivo final de realizar una carrera de cinco quilómetros a los dos meses.

Así tenía un objetivo realista y asumible (correr 5 quilómetros), medible (acabar la carrera) y con una fecha límite (el día de la competición).

El compromiso aumenta si se lo dices a tus amigos o familiares y, porque no, puedes anunciarlo por Facebook o correr con algún amigo.

 

Repite, repite y vuelve a repetir

Hay varias técnicas de aprendizaje, pero una de las más conocidas es la repetición.

¿Recuerdas cuando eras pequeño y aprendiste las tablas de multiplicar? Mi madre estaba harta de oírme repetir la misma cancioncilla mil veces cada tarde: “uno por uno es uno, uno por dos es dos, uno por tres es tres…”

Hasta que un día no me hizo falta repetir más.

La información pasó de la parte consciente de mi cerebro a la inconsciente.

Mediante la repetición también aprendiste a conducir, y ahora no es necesario que pienses que estás cambiando la marcha y que pones el intermitente. Has integrado el proceso de forma automática.

Así para integrar un hábito nuevo en tu vida debes hacer un esfuerzo. Utilizar toda tu energía en la nueva actividad al principio hasta integrarla en tu subconsciente.

El primer día que me levanté a las 5:30 para meditar y hacerme un desayuno en condiciones me quería morir fue todo un reto.

El segundo día fue un poco mejor.

Ahora es algo que hago sin ningún esfuerzo.

Es automático.

Y ya te estoy escuchando decir: “Si yo me levantara a las 5:30 de la mañana no podría vivir del sueño que tendría.”

Pero sorprendentemente empecé a tener mucho menos sueño que cuando me levantaba a las 7 de la mañana con el tiempo justo.

El meditar te genera energía mental y supone una limpieza a fondo de pensamientos inadecuados y patrones erróneos. Y el desayuno equilibrado me daba una energía y una salud que no había tenido hasta ahora. Así que durmiendo una hora y media menos tenia muchísimo menos sueño que si dormía más.

Para vencer el esfuerzo inicial descubrí que no había que pensar.

Al igual que en el ejemplo inicial del pijama no debes tener debates mentales.

Si cuando te suena el despertador a las seis de la mañana empiezas a pensar: “¿me levanto o me quedo cinco minutitos más en la cama?” Justo ahí ya has perdido la batalla.

Debes pegar un salto de la cama y hacer lo que te habías propuesto.

Sin pensar, sin divagar, sin posponer. Simplemente hay que hacerlo.

Si cuando sales de trabajar estás cansado y no te apetece ir al gimnasio no comiences un debate: “Hoy está lloviendo y me da pereza hacer deporte, mejor voy mañana que no lloverá.”

Error.

Porque mañana te inventarás otra excusa y sin darte cuenta te encontrarás que llevas seis meses pagando un gimnasio que no has pisado.

 

Placer versus felicidad

Todos hemos tomado decisiones que a largo plazo no nos beneficiaban.

Aceptar un trabajo que nos ocupa más horas del día por un aumento de sueldo, estar con una pareja que ya no queremos o discutirnos fuertemente con alguien solo para tener la sensación de haber ganado.

No nos beneficia, pero repetimos decisiones erróneas que nos dañan una y otra vez.

Muchas veces yo me encontraba en la encrucijada de no saber que decidir.

¿Cómo saber cuál es la opción correcta en un proceso de cambio vital?

La respuesta la obtuve del Dalai Lama, en su libro “El arte de la felicidad” en el que te da directrices para ser feliz como al diferenciar entre placer y felicidad.

Es un libro que me abrió los ojos, aunque mi hijo de cinco años ha sido muy crítico con él.

Muchas veces elegimos el placer inmediato, en vez de un pequeño sacrificio que nos daría la felicidad a largo plazo.

¿Cuantas veces te has zampado un trozo de pastel con nata a sabiendas que no ibas pasar una buena noche y que al día siguiente te íbas a encontrar fatal? Porque escogemos la felicidad del momento, del sabor del pastel ahora, en vez de la felicidad que nos generaría a largo plazo habernos tomado un yogur.

¿Alguna vez has escogido un trabajo que no te gustaba mucho solo por el dinero? Eso te dará un placer inmediato. Tendrás más dinero para gastar, pero a la larga te preguntarás que estás haciendo con tu vida pasando tantas horas en un trabajo que odias.

Y así con todas las dicotomías que puedas encontrarte en tu vida.

 

Así que la próxima vez que quieras empezar a dar un paso adelante en tu vida, hacer deporte, resolver conflictos, mejorar tu dieta o cualquier reto que se te ocurra y que te sirva para equilibrar tu cuerpo, tu mente y tu espíritu para eliminar las migrañas:

– Ponte metas realistas, medibles y delimitadas en el tiempo.

– Repite, repite y repite sin tener debates mentales.

– Analiza si tus decisiones son tomadas en base al placer inmediato que te provocan o a la felicidad que te generará con el paso de las semanas.

Si quieres leer un artículo acerca de como, además, debe alinearse tu modelo de realidad con las acciones que realices no puedes perderte el último artículo de Ángel Alegre:El sorprendente motivo por el que no consigues lo que te propones (a pesar de intentarlo una y otra vez).

 

¿Alguna vez has intentado hacer cambios para aliviar tus migrañas?

¿Has conseguido mantenerlos en el tiempo?

¿O al final has acabado yendo a trabajar en pijama?  🙂

 

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