La gran mayoría de los que sufren migraña piensan que es una enfermedad hereditaria y que no tiene cura.

En este artículo te explicaré que esas dos afirmaciones no son ciertas.

 

La herencia

En la facultad de biología me explicaron que gran parte de lo que somos se debe al 50% de la herencia y el otro 50% viene del ambiente. Es decir que como yo soy se debe a lo que he recibido de mis padres y a todo lo que yo he aprendido después.

Pero ahora me gustaría hacerte una pregunta: ¿cuánto tiempo de tu vida, sobretodo en la edad temprana, has pasado con tu familia y cuanto con desconocidos alejados de tu círculo más cercano?

Supongo que habrás respondido que gran parte de tu vida de niño y en años posteriores lo has pasado con tus padres, abuelos, tíos, etc.

Así que ese 50% ambiental se reduce muchísimo y aumentando el porcentaje de lo que has heredado de tu familia.

Dime entonces, ¿qué crees que queda de tu individualidad?

 

¡Soy igual que mi madre!

Algunas personas viven su vida muy cercana al núcleo familiar. Se casan y se mudan a la calle de al lado de sus padres y van todos los fines de semana a comer con ellos. Las vacaciones las pasan en un crucero con ellos y comparten sus penas y sus alegrías en una rutina diaria y constante.

Hasta que llega un día que te levantas con 50 años, te miras al espejo y te das cuenta horrorizada que ¡eres igual que tu madre!

Con la migraña pasa algo similar.

Pese a que no hay ningún estudio que clarifique la heredabilidad de la migraña todos tenemos a nuestro padre, madre o abuela que también tienen migraña.

Entonces ya te oigo preguntarme: ¿si la migraña no tiene una base genética clara como es que alguien de mi familia también la sufre?

 

La lotería de la migraña

Tener migraña no es cuestión de azar, de mala suerte o al recibir los “genes de la migraña”.

Esos genes no existen.

Lo que sí que existe es la herencia de otros caracteres.

Si me permites la metáfora, cuando nacemos nuestros padres nos dan unos “boletos de lotería”.

Esos boletos pueden ser: tener los ojos azules, el pelo moreno o ser alto.

Pero también nos dan unos boletos que nos permiten optar al “premio de la migraña”, con características como la autoexigencia propia y ajena, el ser controlador, la cabezonería nos hacen ser más propensos a sufrir migrañas.

Pero eso no se queda ahí. Cuando ya hemos nacido y somos pequeños, nuestros padres (inconscientemente y sin intención de hacernos daño) nos dan más “boletos de lotería”: enseñándonos a tener miedo a las nuevas experiencias, a enfadarnos cuando las cosas no salen como nosotros queremos, a tener un pensamiento polarizado (o todo es blanco o todo es negro…)

¿Y eso cómo nos lo enseñan? Siendo como son. Los niños aprenden observando y si tu madre tiene miedo a las nuevas experiencias y nunca sale de su zona de confort, ese es el comportamiento que aprendes sin darte cuenta.

Hasta que llega un día que tienes tantos boletos (heredados y aprendidos) que te acaba tocando la lotería. El premio gordo es la migraña.

Tu cerebro ya de por sí sensible a los estímulos por tu herencia y que reacciona con dolor y estrés, aprende con la práctica a reaccionar así con estímulos cada vez más frecuentes de forma equivocada.

Así que para eliminar tus migrañas debes “romper tus boletos”.

 

Neuroplasticidad

¿Y como se hace para romper tus boletos?

¿Cómo puedes modificar tus pensamientos y tus acciones para dejar de reaccionar erróneamente con dolor frente a estímulos inofensivos?

Pues eso se puede hacer gracias a una característica de tus neuronas llamada neuroplasticidad.

Seguro que has pensado más de una vez: “yo soy así y no puedo cambiar, es imposible”

Pues debo decirte que no somos como nacemos, sino como queremos ser.

Obviamente si naces con una característica emocional muy marcada te costará más modificarla que alguien que la tiene leve, pero eso no quiere decir que no la puedes modificar.

Y todo esto, como te he dicho es gracias a la neuroplasticidad, que es la capacidad de tus neuronas de generar nuevas conexiones neuronales.

Seguro que cuando piensas en neuronas te las imaginas una especie de árboles que se conectan entre sí por las ramas. Pero esta imagen nos evoca una situación rígida, estática. Algo así:

neurona_migrana

Pintura de Greg Dunn

En vez de esa imagen previsualiza que las ramas de los árboles son blandas como spaguettis y que estos pueden moverse y conectarse con otras neuronas vecinas.

Esta generación de nuevas conexiones sucede, por ejemplo, cuando aprendes un nuevo idioma o empiezas a tocar un instrumento musical.

Pues también puedes generar nuevas conexiones para no reaccionar con dolor frente a los estímulos.

Lo que tu piensas genera tus palabras. Tus palabras condicionan tus acciones. Y tus acciones determinan tu vida entera.

Así que el primer paso para el proceso de la curación es cambiar tus pensamientos.

 

Cambiar tus pensamientos

Algo muy fácil de decir y muy difícil de hacer, ¿verdad? Ala a cambiar los pensamientos, ¿y por donde se empieza?

Hay muchas técnicas para la modificación del pensamiento. Hay dos técnicas que considero claves para ello y que yo utilicé:

  • Meditación (en breve haré un artículo más extenso sobre ello)
  • Salir de la zona de confort

 

Meditación

La meditación consiste en apagar el cuerpo y encender la mente.

¿Cuándo fue la última vez que estuviste una hora sin interrupciones analizando tus reacciones o tus sentimientos?

En nuestro vida estamos todo el día enchufados al teléfono, a la televisión, a los periódicos, a la gente, pero no pensamos. No pensamos acerca de nuestras acciones o sentimientos.

No tenemos el control de nuestros pensamientos, sino que los pensamientos nos controlan a nosotros.

Al igual que entrenamos el cuerpo para ponerlo fuerte, también podemos entrenar la mente para fortalecerla.

Y cuando consigues parar los pensamientos negativos que nos llevan a actitudes dañinas, guau, ese día empiezas a ser feliz.

 

Saliendo de tu zona de confort

Nos tiramos 30 años de nuestra vida llenando una mochila imaginaria de traumas y conflictos familiares heredados y enseñados. Y luego nos tiramos los siguientes 30 años intentando vaciar esta mochila.

Culpamos a nuestros padres de nuestros errores: no he estudiado porque no tengo memoria como mi padre o tengo migraña como mi madre.

Pero no es así.

Tu tienes más probabilidad de tener mala memoria o migraña.

Pero está en tu mano tener o no tener mala memoria o migraña.

Debes redoblar esfuerzos y salir de tu zona de confort para dejar todo eso atrás.

Si tienes los “boletos de la migraña” viaja, empieza a hacer un deporte nuevo, apúntate a clases de baile, pinta, lee mi libro “Vivir sin migraña“…¡pero haz algo!

Algo nuevo y diferente, que te ponga nuevos retos, que te haga salir de tu zona de confort, que te dé miedo y te haga sentir incómodo porque solo entonces, amigo, amiga, empezarás a conocerte y a enfrentarte a ti mismo para encontrar la solución a la ecuación de la curación.

Ahora explícame tú.

¿Has intentado hacer cambios para vencer tu migraña?¿Que cambios te gustaría instaurar en tu vida?

Comenta un poco más abajo, así sabré que no estoy sola. 🙂

 

P.D. En la foto estoy yo en la entrada del CNB (Centro Nacional de Biotecnología) en Madrid donde me encuentro esta semana. Allí había una representación de la doble cadena de ADN y me inspiró para escribir la entrada que acabas de leer.

 

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