Es algo duro de leer. Lo sé.

Pero cuando aceptas esta afirmación ya estás en el camino de la curación.

Déjame que te explique.

Como ya te dije en mi post anterior, “lo que nadie te ha contado de la migraña”, sufrí un fuerte efecto secundario de un medicamento que acabó conmigo en una ambulancia.

Esta traumática situación me llevó a autoanalizarme profundamente.

Tenía amigos, estudiaba en la universidad, y mi novio y mi familia me querían.

Así que ¿Por qué no era feliz? ¿Por qué no gozaba de buena salud?

Cada año que pasaba me encontraba peor y más hundida en unas arenas movedizas de las que no sabía salir.

Cada vez más tenía más migrañas, añadidas a problemas digestivos y de espalda.

¿Te sientes identificad@? La migraña suele venir acompañada de otras dolencias físicas y mentales. Hay más probabilidad de sufrir depresión y ansiedad si tienes fuertes dolores de cabeza incapacitantes…

Así que al llegar a casa del hospital me dije: ¡basta!.

Me merecía ser feliz y empezar a vivir de otra manera.

Empecé a leer. Y mucho. Pienso que todas las respuestas están siempre en los libros.

Mis lecturas estaban relacionadas con la felicidad y la salud.

También asistí a unas cuantas sesiones con una psicóloga para mejorar mi autoconocimiento.

Tras la visita al psicólogo descubrí algo terrible para mí en aquel momento. Fue como en los dibujos animados cuando el protagonista tiene una idea y se le enciende una gran bombilla en la cabeza. Yo provocaba la aparición de las migrañas. Lo hacía inconscientemente, pero ¡yo misma las estaba generando!

Una de las características de mi carácter era el de querer tener el control de todo en todo momento.

La vida va fluyendo sin nuestro control y precisamente esto es lo bonito de ella. No podemos aferrarnos a que todo siga igual, sin cambios y con todo estructurado para no llevarnos sobresaltos.

Así que, haciendo una metáfora marinera, el mejor capitán de barco no es aquel que haya surcado unas aguas tranquilas, sino aquel que ha sabido superar las peores tormentas y disfruta navegando con el mar en calma.

Retomando pues el título de esta entrada, si tienes migrañas es tu responsabilidad. Es algo difícil de digerir. Pero cuando lo has asumido tienes el 50% del camino recorrido.

Es como cuando las personas que tienen una adicción se levantan y dicen: “Me llamo Antonio y soy alcohólico”. Pues yo me levanté y dije: “Me llamo Séfora y soy responsable de mi salud y mi felicidad”

Nadie más es responsable. Ni la mala suerte, ni la genética, ni los demás. Solo tú.

En el fondo de tu cabeza siempre ha habido una vocecita que a veces no queremos oír. Y te dice que a veces te enfadas sin motivo. Y que a veces tienes una idea que rebota mil veces dentro de tu cabeza, cada vez más rápido y que debes pararla. Y todo eso merma tu salud.

Escucha a esa vocecita interior que te dice que puede que no tengas razón en todo y que puede que te estás equivocando.

Sé sincero contigo mismo ¿Crees que tu provocas inconscientemente tus migrañas?

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