El síntoma principal de las migrañas es el dolor de cabeza.

Duele, y mucho.

Una de las primeras preguntas que me hacen mis clientes es: ¿qué hago cuando me duele tanto?

Como sé que está es la cuestión que más preocupa a los que sufren migraña, he hecho un artículo recopilatorio en donde 14 expertos responden a la pregunta: ¿que estrategias y herramientas utilizas cuando tienes dolor físico?

Les he pedido, a los que son profesionales, que no me den sus recomendaciones terapéuticas, sino que compartan su experiencia individual, que hacían ellos mismos cuando les dolía algo.

Como el artículo es largo al final he resumido todas las estrategias citadas.

Descubre que hacen con su dolor personas que han tenido cáncer, migraña, terapeutas, psicólogos, bailarines y personas como tú. Que sufren o han sufrido mucho dolor.

 

Elena González. Hablar con el dolor, sin paralizarse y aceptarlo.

Soy psicóloga y analista bioenergética. El objetivo que persigo con mi blog es ayudar a psicólogos y terapeutas a poner en práctica todo lo que han aprendido en su formación para que se conviertan en psicoterapeutas seguros y con recursos suficientes para que sus clientes finalicen sus terapias. Puedes ver más sobre mí en www.cuidatupsique.com

 

¿Que estrategias y herramientas utilizas cuando tienes dolor físico?

Para mí el dolor físico siempre es un aviso, me lo imagino como si saltaran las luces fluorescentes de alarma, o algo así.

Mis 3 pasos ante el dolor.

  • 1.- ¿Qué me quiere decir? Tengo que decirte que llevo ya muchos años de terapia y autoconocimiento interior, por lo que, con solo pararme, respirar, estirarme y volvérmelo a preguntar, ya casi siempre “me viene” lo que mi inconsciente me está buscando decir. Si no es tu caso, te aconsejo ir a terapia, mejor si es una terapia corporal, y conocerte, y ver qué te está diciendo tu cuerpo ante el dolor. Hay que saber qué sentimientos te genera ese dolor, y poderlo expresar. Ése es, generalmente el tapón. Cuando lo expresas, ya puedes tomar conciencia del porqué de tu dolor. El último año fue de duro trabajo para mí, en el que me he resentido con muchos momentos de dolor (de garganta, musculares, de cabeza…) Creía que ya lo había digerido más o menos, sin embargo, en este mes de agosto de vacaciones, mi nervio axial se me inflamó, y he sufrido un fuerte dolor en el brazo izquierdo, que me impedía ejercer ningún tipo de fuerza…¡grrrrr! Me enfadé mucho porque soy entusiasta de los deportes de riesgo, y…estaba incapacitada. Lo expresé. Y después tomé conciencia que necesitaba unas vacaciones de “no hacer nada”, de dormir, descansar y jugar con mis hijos. Eso, que para muchos es fácil, para mí es tremendamente difícil, y bien sé que si no hubiera tenido el dolor del brazo…no me lo hubiera permitido.
  • 2.-  No quedarme paralizada en mi dolor: No me gusta el dolor, soy muy quejica, por lo que evito constantemente el dolor. Conozco a muchas personas que dicen cosas parecidas a las que acabo de decir, pero sin embargo no se mueven, no van al médico, al psicólogo, al osteópata….Si yo sola no sé cómo quitarme ese dolor, busco ayuda, siempre.
  • 3.- Aceptarme con esa limitación: cuando a una persona le falta cualquier sentido, los demás se agudizan. Así debe ser siempre. Yo soy terapeuta corporal y, sin embargo, tengo la espalda bastante limitada, y me impide hacer determinados movimientos, sin embargo, estoy segura que ninguno de mis clientes se ha dado cuenta. Busco mis trucos para continuar, a pesar de mi limitación. Eso implica para mí, “aceptarme”, no quedarme en la queja permanente, sino buscar alternativas.

 

Corine Pieri. Escucha al dolor, oír pulsos binaurales en Youtube y métodos naturales.

Soy Corine Pieri. Mi propósito es ayudar a personas a recuperar el Bienestar Físico y Emocional a través del método Pilates. Te permite controlar tu cuerpo, aliviar dolores de espalda y contracturas, ganar movilidad y flexibilidad y conseguir reforzar la zona abdominal. Además, entreno a bailarines a mejorar su condición física a través de mi propio método. Puedes visitar: www.corinepieri.com (tuvo un ataque hace unos días y su web está remodelación, podrás visitarla en unos días)

 

¿Que estrategias y herramientas utilizas cuando tienes dolor físico?

Aunque me cuido, tengo un estilo de vida saludable, una alimentación sana, practico Pilates, danza y me muevo en bici…no me libro de los dolores de cabeza agudos debido a una lesión que tuve cuando era adolescente por practicar snowboard.

Hoy me preguntas por mis mejores armas para el dolor, te comparto mis remedios caseros y naturales:

1/ Escuchar al dolor: cuando aparece el dolor lo primero que me propongo es escucharlo y darle un espacio. Aunque pueda doler más aun haciendo esto, intento mirar desde fuera como si no me perteneciera, como si fuese espectador de él. Escucho lo que contrae mi cuerpo y le permito estar. Hay dolores que se van en el instante con esta “micro meditación”.

2/ Cambiar el foco: Si es un dolor muy fuerte, después de escucharlo, me propongo buscar un lugar en mi cuerpo donde me sienta bien. Pongo mi atención en esta parte donde estoy a salvo. 🙂 Me quedo un rato allí escuchando sensaciones. Pongo mi atención en la zona de bienestar y de malestar a la vez. Luego dejo que haya algo de intercambio entre estos espacios.

3/ Sonidos que alivian los dolores: Hace algunos años descubrí uno sonidos con frecuencias especiales que ayudan contra el dolor. Hay muchos por internet si buscas las palabras “binaural beats pain” o “isochronic tones for pain”, hasta hay uno que se llama “Migraine killer”.

Aquí puedes oírlos:

 

 

 

4/ Masajes con aceites esenciales: El mundo de los aceites esenciales es cautivador. Los dos aceites protagonistas contra el dolor son la Menta Piperita y la Gaulteria. Unas gotas de aceite, un masaje en la zona y, ¡listo! Permite que no se inflame la zona.

5/ Especias que alivian el dolor: Jengibre y cúrcuma. Me he vuelto adicta al jengibre, especialmente en invierno, porque aumenta la temperatura corporal. Lo mezclo con zumo de naranja o rallado en sopas y ensaladas. Hay muchas formas de tomárselo. Es un anti-inflamatorio natural. También la famosa leche dorada. Me la preparo con leche vegetal y cúrcuma. Es muy rico y por lo visto obtienes el mismo efecto que con un una famosa pastilla, o sea, analgésico y anitinflamatorio. Natural y mucho mejor.

6/ Plantas que nos hacen bien: el harpagofito. Es una planta medicinal que tiene propiedades antiinflamatorias y analgésicas. Da muy buenos resultados con dolores inflamatorios, articulares, reumáticos y artríticos.

7/ Agua con sal: algo simple y sorprendente. Este es mi último recurso, que seguro te va a parecer un timo de lo sencillo que es. Es simplemente agua con sal (de Himalaya o cualquier sal de calidad). La sal tiene propiedades absorbentes y es como si absorbiera la inflamación. En un vaso de agua caliente, le pongo sal y me lo bebo. Suelen recomendarlo a mujeres embarazadas cuando tienen dolores de muelas. Sin bebérselo, sólo a modo de enjuague.

Cristina Hortal. Abrazar el dolor y dejarlo ir sin quejas ni victimismo.

Soy Cristina Hortal experta en Autoconocimiento y Consciencia.

Acompaño a personas en la toma de decisiones conscientes y valientes para que puedan guiar su vida hacia una coherencia mayor.

Soy autora de este blog y de tres libros de temática afín.

 

¿Que estrategias y herramientas utilizas cuando tienes dolor físico?

He tenido oportunidad de lidiar extensamente con el dolor físico a causa de una enfermedad reumática e inflamatoria que se me diagnosticó es su día como crónica.

He aprendido a crecer a partir de esa experiencia dolorosa y a trascender mis propios límites con el poder desconocido del autoconocimiento y la conciencia; poder que, por otra parte, todos poseemos, aunque nadie nos enseñara a usarlo.

Actualmente me siento recuperada y preparada para afrontar cualquier síntoma sin miedo.

Parte de ese aprendizaje que me regaló la experiencia de la enfermedad, fue la de relacionarme con el dolor de otro modo.

Pude vivirlo desde otro “lugar conciencial” y eso me liberó enormemente.

Utilizo esa habilidad ya integrada, cuando el dolor me pilla desprevenida y me visita con alguna sintomatología cualquiera (que a veces lo hace).

Se trata básicamente, de aceptarlo. Total y profundamente. Raro, ¿verdad?

Me explico: en una visión convencional de las cosas, se nos enseña a asumir que la enfermedad y el dolor es algo “malo” de lo que hay que huir, a lo que hay que resistirse o atacar.

Incluso puede que en este post haya estrategias para enseñar a combatirlo.

Comprendo hasta cierto punto esta visión, pero en mi experiencia, esta postura me ha servido de poco.

Ya dice el refrán que a lo que te resistes, persiste. Y nosotros erre que erre.

Lo que de verdad me ha servido cuando el dolor parecía partirme por dentro, ha sido rendirme. Atreverme a sentirlo.

Relajarme, observarlo, respirar hondo. De alguna manera extraña, sería como aprender a sentir amor y respeto por él (que no apego) y dejar que se marche.

Es fascinante ver que, cuando el proceso es sincero, no tarda en marcharse.

Resumiendo: Cuando dejo de recargar mi dolor con quejas, victimismo, y toda una película dramática en mi mente y lo suelto todo abandonándome a la experiencia viviendo en el presente (desmontando mi discurso mental) el dolor hace un pico de subida y luego se va diluyendo naturalmente.

Alicia Rodríguez. Su clave: los alimentos primarios.

Soy Alicia y ayudo a mujeres profesionales esclavas del tiempo a conquistar el estrés a través de la alimentación saludable, la nutrición naturopática y el coaching en Nutrición del Ser.

 

¿Que estrategias y herramientas utilizas cuando tienes dolor físico?

El deseo de ser madre, que bonito es, ¿verdad? A mí me llegó hace unos años, pero no tenía ni idea de que me iba a costar tanto.

Por aquel entonces yo no hacía caso a mi cuerpo y no les daba importancia a mis emociones, pero ahora veo cuáles eran mis síntomas físicos:

  • dolor de ojos, el ordenador me pasaba factura y el móvil también.
  • dolores de cabeza y migrañas continuas, de las de encerrarte todo el día en tu habitación.
  • contracturas en los hombros y espalda. Tenía “bolas” que me dolían.
  • dolor de estómago, del estrés en el trabajo.
  • estreñimiento
  • mareos frecuentes cuando viajaba (y que antes no tenía)

Lo intenté “casi” todo, ir a un osteópata, comer lo más sano posible (me hice flexitariana), tomar suplementos nutricionales, practicar yoga y no recuerdo que más.

Nada de eso me funcionó. Estaba hambrienta de alimentos primarios, esos que te alimentan emocionalmente y te llenan de vida.

Que poco sabía yo sobre el factor emocional, que no sólo es causa de enfermedades, sino hasta de infertilidad. No fue hasta que me fui de vacaciones de Navidad cuando me comprometí conmigo misma a disfrutar, olvidarme de problemas inexistentes, quererme y rodearme de mis amigos y mi familia.

Mis ingredientes fueron

  • Tomar el sol
  • Ir a la playa
  • Meditar
  • Relajarme profundamente
  • Dormir y descansar
  • Hacer excursiones en la naturaleza
  • Nutrirme bien con las comidas de mi madre y mi suegra
  • Quedar con amigos
  • Estar rodeada de la gente que quiero

¡Y me quedé embarazada! Es precisamente cuando te enfocas en la vida, cuando dejas que ella venga a ti. Atraes lo que piensas y sientes. Si crees que lo has probado todo y nada funciona, hazte una lista de las cosas que te encanten y comprométete a hacerlas. Sé tu propia cheerleader. Date el permiso para ser feliz y di un si a la vida, con hechos.

Eduardo Llamazares. Cambiar las creencias y ayudar al cuerpo a recuperar el bienestar.

Soy Eduardo, fisioterapeuta y coach emocional. Durante casi 20 años de actividad asistencial he comprendido la importancia de los estados emocionales en la salud. Me he formado en terapias holísticas hasta que descubrí la metodología del coaching y la técnica PSYCH-K®. Tengo la misión de ayudar a otros a que conozcan y resuelvan la influencia de sus creencias, pensamientos y emociones en la pérdida de bienestar y en sus procesos de somatización.

 

¿Que estrategias y herramientas utilizas cuando tienes dolor físico?

Antes de contarte mis estrategias, quiero compartir contigo el esquema mental que utilizo para controlar el dolor. Es una especie de protocolo que me ayuda a evitar caer en estados emocionales de rabia, frustración o miedo ocasionados por el dolor en cuestión.

Primero: aceptar el dolor. Lo contrario sería negarlo o resistirme a él, juzgándolo como algo externo a mí que no debería estar ahí acompañándome. Acepto el dolor como una señal de que debo prestar atención a mi relación cuerpo-mente.

Segundo: Centrarme en prevenir que no empeore, en vez de focalizarme en las limitaciones que me va a provocar. Solemos disponer de más información y recursos de los que utilizamos para ayudarnos a resolver ese dolor. Por ello, analizo la información que tengo sobre las soluciones a ese dolor, los remedios que conozco o que recomiendan otros expertos.

Tercero: Buscar el origen real de mi dolor, y las posibles causas que han contribuido a que aparezca. Generalmente hay varios factores que han ido contribuyendo a que nuestro cuerpo no pueda recuperar su equilibrio. Recomiendo no centrarse únicamente en los días previos a la aparición del dolor.

Como ejemplo, el último dolor físico que he sentido fue un dolor de espalda a nivel lumbar. Después de realizar el protocolo anterior, y obtener la conclusión de que estoy descuidando mi parte física (demasiado tiempo sentado escribiendo mi libro), utilicé la técnica de PSYCH-K®. Es una técnica basada en la kinesología y la neurociencia. Sirve para reprogramar el sistema nervioso central. Puedes leer más aquí. En este caso la utilizo para ayudar a que mi cerebro equilibre el desajuste que se ha producido en mi organismo a nivel de tono muscular y proceso inflamatorio.

Antes de formarme en esta técnica utilizaba estas estrategias que también me ayudaban:

  • Respiración abdominal, dirigida y consciente.
  • Meditación con visualización de sanación de la zona.
  • Ejercicios de estiramiento y control motor de la zona lumbar.
  • Auto-masaje y calor previo a los ejercicios de estiramiento…

 

Cristina Viartola. Parar, escuchar y autocuidarse

Soy psicóloga audiovisual / escénica y psicoterapeuta experta en autoestima y salud emocional. Desde mi blog ayudo a personas sensibles y creativas a superar sus inseguridades y reconectar con su fuerza interna, para vivir con más confianza y libertad.

 

¿Que estrategias y herramientas utilizas cuando tienes dolor físico?

En mi caso el dolor físico sobre todo se manifiesta en tremendos dolores de espalda: cervicales, lumbalgias, contracturas que se encadenan una con otra…

Me empezó a pasar en la adolescencia y casi me sentía orgullosa de ello porque mi padre siempre se quejaba de esos mismos síntomas. Y, además, era estudiante y tenía sentido que me doliera, ¿no? Las posturas a la hora de estudiar, pues es normal que te duela.

Llegué a pensar que sentir dolor era algo normal y desarrollé mucha resistencia a ello.

El resultado es que casi no me daba cuenta de que me dolía, pero iba por la vida sintiéndome malhumorada, triste y con cero energías. Hasta que llegaba un momento en el que no me podía levantar de la cama, me notaba el cuerpo hecho un signo de interrogación y me dolía hasta pestañear.

Desde entonces hasta ahora, he desarrollado una nueva conciencia sobre el papel de ese dolor en mi vida.

Ahora tengo clarísimo que el dolor físico y el emocional van de la mano, y que para manejarlos lo que mejor me funciona es:

  • Aceptar que mi dolor está ahí. En mi caso sé que esos dolores tienen que ver con mi patrón de autoexigencia y la presión que me mete mi crítico interno. Pelearme más con ello o ignorarlo lo único que hace es que siga tratándome mal y contrayendo el cuerpo. Trato de mirarlo con amabilidad, ya sé que me está avisando de algo.
  • Parar y escuchar al síntoma siguiendo la secuencia que te explico en este enlace. Me tomo unos momentos para imaginar que tengo al dolor enfrente y mantenemos un diálogo. Esto me ayuda a comprender mejor lo que estoy sintiendo y averiguar qué cambios necesito para poder hacerme cargo de ello. Y lo que me suele decir es que no me estoy cuidando bien.
  • Incorporar y mantener hábitos de autocuidado en mi día a día. Lo que hago es tratar de mantener buenos hábitos de higiene postural y practico yoga casi a diario. Trabajo con los pensamientos negativos para ponerlos a raya y busco espacios de expresión o apoyo emocional.

En definitiva, he aprendido que mi bienestar es un estado holístico que está directamente relacionado con cómo me estoy cuidando y, por tanto, con cómo me estoy queriendo. Y que, para lograrlo, necesito equilibrar el cuidado de lo mental, emocional, corporal, espiritual y relacional.

P.D. Me permito el espacio que me brinda Séfora para recomendarte que veas la película “Cake“. Trata sobre el dolor crónico, es bonita y tiene bastante por lo que reflexionar.

Yolanda Gallego. Mis TOP 5 para afrontar el dolor de cabeza

Me llamo Yolanda y soy la persona que está detrás de Healthy Revolution en www.thhealthrev.com. Health coach, amante de la cocina saludable y consciente, del yoga y la meditación, además de viajera incansable. Todo ello me ayudó a superar la anorexia y posteriormente, a saber identificar y manejar el estrés y la ansiedad.

 

¿Que estrategias y herramientas utilizas cuando tienes dolor físico?

Desde pequeña sufría fuertes dolores de cabeza, creo que a veces eran casi migrañas porque eran muy fuertes, con mareos y vómitos incluidos. Para aquel entonces, acostumbraba a tomar “pastillas milagrosas” que lo quitaba o al menos lo paliaba.

Una vez empecé a cambiar mi alimentación y estilo de vida, entendí que esa no era la manera y que lo único que estaba haciendo era tapar el síntoma, pero la causa continuaba ahí e iba a tener dolor de cabeza de por vida.

Así que en este artículo quiero compartirte mis “secretos” para luchar contra el dolor de cabeza.

Primero de todo, la alimentación tiene un papel muy importante. Llevar una vida sin gluten, ni lactosa ni azúcar ayuda, y no solamente para el dolor de cabeza, ya que de por sí son inflamatorios. Si quitas estos 3 componentes de tu alimentación, verás un cambio significativo en tu salud en general.

También las infusiones de raíces, como el jengibre o la cúrcuma, son un gran aliado para aliviar dolores, gracias a sus principios activos, los cuales tienen propiedades analgésicas.

La práctica del Yoga es otro pilar que ayuda a gestionar el dolor. Quizá te parezca increíble que éste puede aliviarte, pero te aseguro que hay ciertas posiciones que calman el sistema nervioso, reducen la presión sanguínea y alivian la tensión.

Otra práctica es la meditación junto a la respiración consciente. La mente maneja el cuerpo, así que una buena salud mental, te ayudará a eliminar o controlar tus dolores.

Mi última incorporación es la aromaterapia, y el aceite de menta esencial es mi preferido. Además de descongestionante y estimulante, me ayuda en casos en que me siento un poco estresada y tengo el aura de un leve dolor de cabeza.

Espero que estos consejos te sirvan de ayuda como me han servido a mí.

Almudena Moreno. Una de mis clientas que le dice “Gracias” a su migraña

 

Si me permites voy a ser yo, la autora del blog, quien presente a Almudena. Ella ha sido una de mis primeras clientas con migraña con la que he trabajado gracias a Internet. Debido a que vivimos en comunidades autónomas diferentes Almudena y yo hablamos por skype y compartimos estrategias de eliminación de migrañas. Es una de mis alumnas más destacadas y bromeo con hacerle un diploma para poder ponerle de nota una matrícula de honor por su interés, simpatía y compromiso con el proceso de curación.

 

¿Que estrategias y herramientas utilizas cuando tienes dolor físico?

Hace apenas unos meses no hubiera podido imaginar que hoy estaría escribiendo con el único propósito de poder servirte de ayuda a ti que me lees ahora.

Estoy trabajando para decir adiós definitivo a las migrañas, pero cuando alguna vez asoma su sombra con la suficiente fuerza todavía para conseguir aislarme y no logra entristecerme, ahora utilizo ese tiempo para seguir trabajando. ¿Cómo? Ojalá te sirva a ti también:

  • 1º: Me ocupo de mi respiración, me centro en mantener la respiración calmada y suave tan fácil en otros momentos, pero tan difícil en medio de una crisis, lo sé.
  • 2º: Cuando esto sucede aprovecho para dar las gracias a mi migraña por todo lo que me ha aportado a mi vida.

– Por hacerme más fuerte.

– Por hacerme valorar los días buenos con toda su fuerza.

– Por darme tanta paciencia

– Por ofrecerme la oportunidad de conocerme mucho mejor.

– Por tantas y tantas…Gracias

  • 3º: Después doy un paso más, me despido de ella, ¡ha sido mi compañera más de 30 años! Se que esta crisis es ya una de las últimas y ha habido tantas.

Le digo adiós con el corazón agradecido ahora y ya para siempre nuestros caminos se separan.

 

Elena Djiggir. Cambio de actitud, ejercicio y mindfulness son la clave para tu bienestar.

Soy coach estratégica y psicóloga positiva. Ayudo y acompaño a las mujeres que quieren conseguir el equilibrio emocional, cuidar su bienestar, conectar con su esencia y autorealizarse en www.wellnessrouting.com

 

¿Que estrategias y herramientas utilizas cuando tienes dolor físico?

En nuestra vida estamos constantemente evitando el dolor y buscando el placer. No siempre con las herramientas que nos ayuden de verdad a nuestra salud.

“Acostumbramos” tanto a vivir con el dolor para que nos ayude a permanecer en la zona de confort, protegernos de las situaciones que nos retan, evitar a enfrentarnos con nuestros miedos, que casi se nos olvida que disfrutar de la vida está al alcance de nuestra mano.

Es normal porque una de las tareas de nuestro cerebro es asegurar nuestra supervivencia.

Cuando nos visita el dolor físico, lo primero que nos ocurre es tomar una pastilla. Desde hace un tiempo no es una buena solución para mí.

Yo sufrí unas migrañas sin aura y también dolores de espalda desde la adolescencia. Cuando empecé a trabajar y me estresaba mucho, sentía que empeoraban y eran más frecuentes.

Tuvo que pasar tiempo para que entendiera que lo que siento, pienso, mis creencias influyen muchísimo en mi estado emocional, en mi energía y en mi bienestar. Creo que toda enfermedad manifiesta una gran incoherencia interna.

Para mí es muy importante hacer ejercicio de forma constante. Me encanta practicar yoga y pilates, caminar y pasar tiempo en la naturaleza. Incorporarlo a mis rutinas me ayuda a llenarme de energía positiva.

Mi otro remedio favorito que descubrí, cuando pasé una etapa poco agradable en la recuperación después de la operación, es el Mindfulness. Noté que me relajaba tanto y me ayudaba a cambiar el enfoque, concentrarme en la respiración más que en mi dolor. Me ayuda mucho acompañarlo con la música relajante.

Creo que la clave está en comprometerse contigo mismo a cambiar tus hábitos, cambiar tu actitud y enfoque creando un nuevo estilo de vida más saludable.

Mally Blanco. El cuerpo nos está hablando constantemente

Mi nombre es Mally Blanco y me dedico a devolver al cielo las estrellas que se han caído. Soy Psicóloga, Hipnoterapeuta y Coach, pero mi principal herramienta de trabajo es el corazón. Puedes leer más en: www.terapiahipnosis.com

 

¿Que estrategias y herramientas utilizas cuando tienes dolor físico?

Ante cualquier síntoma físico o dolor, sigo un ritual bastante sencillo que es preguntarle a mi cuerpo qué me quiere decir con ello y analizar la relación que existe entre dicho síntoma y mi estado emocional actual o reciente. Siempre encuentro una causa lógica y coherente, pues el cuerpo es bastante “literal”: si lo que me duele es la garganta, lo más seguro es que haya una situación en mi vida que me cuesta “tragar”, si me duelen los oídos hay algo que no quiero escuchar; si tengo alguna inflamación, sé que es rabia no expresada, etc. En este sentido, viene genial consultar la lista de Louis L. Hay sobre los síntomas y su relación con cada emoción, aplicando una afirmación para sanarla, por ejemplo en esta web.

Toda enfermedad, según mi experiencia, tiene una causa emocional y una forma de comunicación física, por eso es fundamental interpretarla e ir a la raíz del problema y no taparla con fármacos.

Cuando mi cuerpo me pide algo a través de algún síntoma como el dolor, averiguo qué necesita y se lo doy: gritar, llorar, descanso, mimos, parar, expresar algo reprimido, etc., siempre en un espacio íntimo y amoroso, pidiéndole perdón al cuerpo por haberlo desatendido. Quiero sentirme a gusto en mi cuerpo, y también quiero que mi cuerpo se sienta a gusto en mí.

También me ayudo con alimentos frescos y antiinflamatorios naturales como cúrcuma, jengibre y, sobre todo, con la energía sanadora de mis manos y de pensamientos positivos y amorosos. La medicina más efectiva que conozco es el Amor.

El cuerpo nos está hablando constantemente y nos cuenta: qué necesita, qué desea, qué No quiere, qué ropa prefiere ponerse, qué quiere comer, cuál es su prioridad…sólo tenemos que escucharlo y potenciar nuestra consciencia y vínculo corporal.

En este sentido estoy de acuerdo con Carl Jung cuando dice: “no estamos aquí para sanar nuestras enfermedades, si no para que nuestras enfermedades nos sanen”.

Sandra Llinares. La meditación disuelve el dolor

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Ayudo a los profesionales del desarrollo personal y la salud a atraer clientes por internet para que puedan llevar la vida que quieren trabajando exclusivamente en lo que les apasiona. Les ayudo a vender programas individuales de varios meses de duración y a crear cursos online y venderlos de forma automatizada. Puedes leer mi blog en www.escuelaemprenderconexito/blog/

 

¿Que estrategias y herramientas utilizas cuando tienes dolor físico?

La estrategia que uso es tan sencilla que puede parecer imposible que funcione, pero funciona. No sólo la utilizo para aliviar el dolor, sino para curarme infecciones diagnosticadas por el médico. Y estoy segura de que puede funcionar para cualquier tipo de enfermedad.

Se trata de meditar con intención. Es decir, no sólo vaciar la mente de pensamientos, sino visualizar lo que quieres. Tu cuerpo es perfectamente capaz de curarse a sí mismo y tu cerebro puede secretar sustancias que alivien tu dolor y te curen. Sólo necesitas confiar en ti mismo y hablar con tu cuerpo.

Personalmente me va mejor hacer estas meditaciones con un audio guiado y música de fondo para aislarme del entorno, relajarme y concentrarme mejor en lo que estoy haciendo.

Primero imagino que mi respiración llega a todas las partes de mí cuerpo y las relaja. A continuación, veo el aire como una luz blanca brillante que cura esa parte de mi cuerpo que me duele. Cada vez que inhalo entra luz y cuando exhalo sale todo lo malo en forma de humo negro.

Luego viene la parte más importante. Imagino que me hago pequeña y visualizo las células de la parte de mi cuerpo que quiero curar. Una por una voy abrazándolas, les agradezco que me mantengan con vida y les doy amor y cariño para que sanen. También las acaricio y les doy luz a través de mis manos. Las emociones de agradecimiento, amor y afecto son importantes aquí. Debes sentirlo. Luego observo cómo las células iluminadas van contagiando de luz a sus vecinas y cómo ésta se esparce y palpita al ritmo de mi corazón.

Sé que puede parecer la tontería más grande. Igual que Séfora, yo estudié ciencias en la universidad y no creía para nada en estas cosas. Hasta el día que lo probé y el resultado fue inmediato. Al terminar la meditación ya no sentía dolor y la infección desapareció sin tomar el antibiótico que me había recetado el médico. Ahora no es que crea, es que sé que funciona porque lo hago.

María Pasamán. Darle al cuerpo lo que necesita sin esconder el dolor

Soy Licenciada en Publicidad y Relaciones públicas, me especialicé en comunicación social en el postgrado de Gestión y Dirección de ONLs. Actualmente desarrollo diversos proyectos sobre comunicación y solidaridad y escribo abrazos para crear un mundo mejor y más feliz en www.escribiendounabrazo.com

 

¿Que estrategias y herramientas utilizas cuando tienes dolor físico?

A los 19 años sientes que eres invencible y que tienes toda la vida por delante. Así que no te imaginas que, un día cualquiera, tu médico puede decirte que tienes cáncer. En ese momento empezó la experiencia más impresionante de mi vida.

Aprendí muchísimo durante aquellos largos meses y descubrí que mi cuerpo es mucho más fuerte y resistente de lo que habría pensado jamás. Me daba cuenta de ello, por ejemplo, cuando gestionaba el dolor. Porque, además de todo el batiburrillo emocional que una situación así trae consigo, también debía sobrellevar el malestar que sentía antes, durante y después de los tratamientos y las pruebas. Y no siempre era fácil.

Como la quimio era muy fuerte, y no quería agregar a mi cuerpo más medicación de la necesaria, cuando sentía dolor buscaba diferentes maneras de encontrarme mejor. Así descubrí que si escuchaba a mi cuerpo, él me diría qué necesitaba en cada momento. ¿Qué siento? ¿Qué me está pidiendo? En mi caso, el dolor se apaciguaba con tranquilidad, calidez, mimos, una rica comida, buena compañía y tomarme todo el tiempo del mundo para dejar que cada cosa hiciera su propio proceso.

También me di cuenta de que sentir mi cuerpo requería, por mi parte, de una verdadera y transparente sinceridad. Si me encontraba mal, debía permitirme sentirme mal. Nada de esconderme para no preocupar a los demás. Nada de autoengañarme para ocultar el dolor en algún apartado lugar. Esa relación sincera con mi cuerpo debía ser así tanto para dentro como para fuera y no podía centrarse únicamente en el malestar. Si al cabo de un rato me encontraba mejor, aunque sólo fuese un poquito, debía disfrutar también de ese pequeño gran triunfo.

Ya han pasado nueve años desde que me curé y aún hoy sigo escuchando con gran sinceridad a mi cuerpo y procuro darle lo que necesita en cada momento.

Alicia González. Llevar la mente a momentos positivos

Actualmente compagino mi trabajo por cuenta ajena con el desarrollo de mi proyecto, Creciendo entre Mochilas, mediante el que comparto todos mis aprendizajes y reflexiones, a través de mis artículos y de los talleres y eventos que organizo periódicamente.

Soy una apasionada del crecimiento personal y mi misión es acompañar a otras personas durante su proceso de reconexión con su vida, poniendo a su alcance mis métodos y todo lo que he aprendido durante los últimos quince años.

Aunque a lo largo de mi vida he sentido en mayor medida dolor emocional, si que recuerdo episodios concretos en los que lidiar con el dolor físico que sentía ha sido, cuanto menos, algo parecido a batallar en una guerra en la Antigua Roma.

Antes de cumplir los treinta, siempre mi menstruación venía cargada de dolores muy fuertes que, en muchas ocasiones, me provocaban náuseas y me invitaban frecuentemente a visitar el baño.

También recuerdo (y no con especial cariño) los fortísimos dolores de rodilla que me acompañaron durante bastante tiempo a raíz de mi accidente en la nieve y de mi posterior operación.

En ambos casos, mi forma de relacionarme con el dolor ha sido la misma: dándole la bienvenida.

Tal vez esta elección pueda parecerte sorprendente, pero la experiencia me ha enseñado que el dolor también tiene su función, por mucho que a veces cueste asimilarlo.

Por esta razón, siempre he preferido dejarle hacer, dentro de unos límites, por descontado.

Personalmente, me ha ayudado mucho orientar mi pensamiento de forma positiva, es decir, conduciendo mi mente hacia aquellos lugares que me transmitían mayor bienestar y no sobrealimentando la sensación de dolor.

¿Cuáles son estos lugares? Recuerdos agradables de mi infancia o de momentos ya pasados, sueños anhelados, ideas ilusionantes…

Y era un remedio eficaz. Mucho más de lo que jamás pudo llegar a serlo un analgésico, te lo aseguro.

¿La clave? Encontrar el equilibrio entre nuestro pensamiento, el sentir y el padecer. Darnos permiso para sentir el dolor puede aportarnos aspectos positivos; abandonarnos a él puede significar la pérdida de una parte importante de nosotros mismos.

Virginia Anton. El movimiento curativo.

Soy Virginia y me dedico a ayudar a mujeres a recuperar su salud, equilibrar su peso y su vitalidad, ofreciéndoles un espacio donde aprender nuevas pautas de alimentación, conocer tratamientos naturistas de eficacia probada y donde poder expresar sus emociones.

Con más de 20 años en el mundo de la salud, he ido compaginando mi trabajo como diplomada Universitaria en Enfermería con mi formación como Naturópata, experta en Nutrición y Dietética para la Obesidad y la Alimentación Natural, Medicina Ayurvédica, terapeuta Floral de Bach, Asesora de Lactancia y Doula.

 

¿Que estrategias y herramientas utilizas cuando tienes dolor físico?

Con 16 años colgué mis zapatillas de ballet para entrar en un quirófano. De allí salí con la columna vertebral fijada por barras y tornillos, como puedes ver en la fotografía. A partir de ahí no hay día en el que el dolor físico no me acompañe.

Me negué en rotundo a tomar analgésicos de por vida. Y tuve que encontrar el modo de seguir adelante. Estoy firmemente convencida de que de lo contrario hoy iría en una silla de ruedas.

Cada día me despierto entumecida, bloqueada. Para mí, el hecho de dormir, estar tumbada, ya es un motivo de dolor. Así que religiosamente cada mañana, hago una mini sesión de estiramientos, abdominales hipopresivos y 3 saludos al sol, para ponerme en marcha. Si veo que la cosa “está peor de lo normal”, me pongo música ¡¡y a bailar!! Con cada movimiento mi cuerpo se desbloquea, se va flexibilizando y me deja de doler. El movimiento me cura, lo estático me enferma.

Hay temporadas en las que ese dolor, es insoportable, me quema, me anula, va mucho más allá de lo muscular, de lo óseo. Mi cuerpo no tiene otro modo de avisarme de que “la cosa está más fea de lo que parece”, ya que está acostumbrado a tolerar el dolor físico a diario.

El dolor, me ayuda a tomar conciencia, de que no voy por buen camino, mejor dicho, que no voy por mi camino, sino por otros que a veces me creo que son los míos.

Y es en estos momentos cuando busco un descanso consciente, donde pasear por el bosque, bañarme en el mar, tomar el sol, escribir para poder revisar, darme cuenta y cambiar lo que ya no me sirve.

Sólo así el dolor desaparece por completo.

 

Ya hemos llegado al final.

Aquí te resumo todo lo que estas maravillosas personas han compartido contigo:

  • escuchar que me quiere decir el dolor. Sino encuentro respuesta buscar ayuda profesional
  • aceptar esa limitación.
  • cambiar el foco hacia una zona sin dolor
  • escuchar sonidos bineurales específicos
  • masajear con aceites esenciales
  • tomar especias antiinflamatorias: jengibre y cúrcuma
  • tomar harpagofito
  • beber agua con sal
  • aceptar el dolor sin quejas, victimismo y pensamientos negativos
  • tomar alimentos primarios (tomar el sol, quedar con amigos, descansar…)
  • concentrare en evitar que empeore
  • buscar el origen real del dolor
  • incorporar y mantener hábitos de autocuidado
  • practicar yoga
  • usar aromaterapia
  • dar gracias al dolor por lo aprendido
  • practicar mindfulness
  • analizar tu estado emocional
  • dar al cuerpo lo que necesita
  • meditar
  • no esconder el dolor a los que te rodean
  • recordar momentos positivos
  • bailar y moverse

Dime, ahora ya tienes suficientes ideas, estrategias y herramientas para cuando tengas una migraña.

Nos vemos más abajo en los comentarios.¿Que haces tu cuando te duele?

 

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