Hoy te traigo una nueva entrevista de una gran mujer que lleva ya más de un mes sin migraña.

La entrevista fue grabada en vídeo el día que cumplía justo ese mes sin ninguno de sus intensos dolores de cabeza.

Como hice con Manuel Luna en la entrada de la semana pasada titulada “Me curé de mis migrañas gracias a dos libros“, nuestra protagonista, Ana María que vive en Sevilla, comparte contigo sus herramientas y estrategias utilizadas en este proceso de curación.

Ha sido mi primera entrevista por Skype y prometo ir mejorándolas.

Así que si tu también has conseguido grandes adelantos en tu proceso de curación de tus migrañas o incluso conoces a alguien que se haya curado como yo contáctame en info@seforabermudez.com para seguir engrosando el apartado de testimonios y compartir tu experiencia para poder ayudar a otros.

Por si no puedes ver el vídeo ahora o por si no entiendes algunas frases he trascrito la entrevista para que puedas ir siguiéndola correctamente:

 

S: Primero quiero dar las gracias a Ana María por querer hacer esta primera entrevista, primera para las dos. Pero estamos muy contentas de poder hacerla, puesto que hoy es un día muy especial, ¿verdad Ana María?. Explícanos, ¿qué sucede hoy?

A: Pues hoy hace un mes que no tengo migrañas en mi vida.

S: ¡Un mes!

A: Hoy hace un mes que volví a nacer.

S: Muy bien y, ¿cómo te encuentras en este día de hoy para celebrar?

A: Pues yo me encuentro muy feliz. Te puedo decir que me encuentro superfeliz y supercontenta conmigo misma por haber conseguido todo lo que he conseguido hasta ahora con mi esfuerzo y mi trabajo. Y, ¿qué más te puedo decir? Hoy es mi día feliz.

S: Hoy es tu cumpleaños, tu segundo cumpleaños.

A: Hombre, claro que si, hoy es mi cumpleaños. Claro que sí. La verdad es que lo hemos celebrado.

S: Me ha gustado mucho eso que has dicho de trabajo, porque muchas veces queremos que, con una pastillita, con un milagro, con algo así que suceda y no. Es mucho trabajo y mucho esfuerzo, como hice yo hace diez años cuando me curé y que tu ahora mismo estás en eso, en este trabajo como dices. Y explícame, ¿cómo era esta Ana María con migraña, esta Ana María de antes?

A: Ana María con migraña era una persona que estaba anulada, que no tenía ganas de vivir para nada, porque el dolor que padecía era superintenso, superduradero me dejaba muchísimos días en la cama metida. El último episodio que tuve me dejó metida en la cama con dolores de cabeza continuos, todo el día acostada, y empezaron las torturas de los tratamientos preventivos que todos conocen y que con todo lo que ello conlleva que son los efectos secundarios, hasta tal punto que uno de ellos me ocasionó una depresión y me llevó más al fondo cuando estás más abajo de lo que se puede caer, pero de ahí pude salir gracias a muchísima ayuda y muchísimo trabajo. También Ana, esa Ana perdió la ilusión por todo lo que realmente le importaba como por ejemplo sus hobbies, ¿no? Que por ejemplo es la fotografía, y me ha costado cuatro meses volver a retomarla. Entonces ya te puedes imaginar como era Ana antiguamente.

S: Sí, la verdad es que yo siempre describo la migraña un poco como un secuestro en vida, ¿no? Como que tu vida no depende de ti. Que cuando la migraña quiere pues te secuestra y tienes que dejar tu vida en pause e irte a la cama, a la habitación y que nadie te hable, y no mirar a nadie ni que nadie te escuche.

A: Claro, es que te limita y además te incapacita. Es lo peor que te puede pasar, vamos.

S: Y bueno, me dices que llegó un punto en el que estabas ya ahí como se dice un poco en el pozo y un día después de un mal momento decidiste tirar para arriba y lo que yo creo que todo el mundo que está viendo esta entrevista se pregunta: ¿Qué has hecho para llevar un mes sin migrañas?

A: Pues lo primero que hice fue llegar a este punto, digamos de inflexión, que a mí me hizo recapacitar que yo tenía que cambiar la actitud ante la vida y no ver todo lo que me estaba pasando como algo negativo, sino que también pues buscando el lado positivo de las cosas. Y ahora mismo pues yo me siento feliz, me siento una persona totalmente distinta y yo creo que aparte de yo cambiar mi actitud también los que están alrededor mía han cambiado la actitud al verme a mí ir saliendo poco a poco e ir consiguiendo poco a poco lo que estoy logrando.

S: Eso me ha parecido muy interesante porque yo también lo digo muchas veces, es como que eres otra persona diferente, ¿no? Yo digo siempre en broma como los programas de ordenador. Yo soy la Séfora 2.0., ¿no? La versión mejorada, tu eres la Ana María 2.0 que sigues teniendo la misma esencia de la Ana María que era antes, pero es como si te quitaras una venda de los ojos, de negatividad, de drama, de miedo ante las cosas. Porque me gustaría que hablásemos un poquito ahora de cómo te estas enfrentando al miedo y a cosas que antes no harías y como ahora las haces.

A: Pues bueno yo al miedo me enfrento de muchas formas. Yo uno de los efectos secundarios que me quedaron de una de las pastillas, fue ese que aparte de la depresión fue muchas fobias, me quedaron muchísimas fobias. Y poco a poco pues no te digo que todas porque sería mentira. Pero poco a  poco me voy intentando poner pequeñas metas y pequeños retos y poco a poco voy intentando conseguir esos pequeños retos que por ejemplo una de las fobias que se me quedaron era el problema de que no podía salir a la calle sola, siempre tenía que ir acompañada y poco a poco fui buscando herramientas tanto en internet, como podía vamos, leyendo libros…e intenté buscar herramientas para poder conseguir lo que yo ansiaba que era por ejemplo salir sola, ¿no?. Otra de las cosas que hacía era visualizarme como salía sola, como iba a los sitios, como caminaba y poco a poco me iba poniendo pequeños retos. Pero muy pequeños.

S: Exacto. Y leer mucho. Que me encantó cuando me enseñaste mi libro todo subrayado con apuntes. O sea, ha habido un trabajo no solo de teoría y de leer, sino también de llevarlo a la práctica ya que hay mucha gente que le falta este último salto, ¿no?

A: Sí. Es que hay un antes y un después de leer ese libro. Vamos yo tu libro lo he leído varias veces. Y es verdad que la visión de la primera vez que yo leí el libro a la última visión pues las cosas cambiaron muchísimo, ¿no? Hay cosas que me llamaron muchísimo la atención la primera vez que lo leí. Por ejemplo, cuando tu decías que las migrañas pues era algo que nos ocasionábamos nosotros. Yo no era capaz de entender eso en ese momento, porque yo decía no es posible que yo me esté provocando estos dolores. Para mí era algo superimposible, ¿no? Y otro de los puntos así que más me llamaron la atención del libro era cuando tu proponías que buscásemos veinte cosas positivas en tu vida. Y la primera vez que yo leí el libro pues no encontraba más que cinco. Sólo encontraba cinco y me costó encontrarlas. Y a raíz del cambio de actitud mío, pues sí que es verdad que empecé a pensar todo lo que me provocaba la migraña y me di cuenta que tenía una lista entera de cosas y por supuesto encontré muchísimas cosas positivas en mi vida y no solamente las cinco que había visto en un principio. Sino que la lista era bastante considerable, a lo mejor quizás no llegaba a las veinte, pero casi.

S: Es como que decías eso de que uno no es responsable de sus dolores de cabeza, pero siempre acabamos echando la culpa a los demás, ¿no? Pues que el jefe, o mi pareja, o mis hijos, o que va a llover. No. Nada de eso es responsable. Tú de alguna manera provocas ese dolor y sé que lo que estoy diciendo es un poco delicado. Pero profesionales como el Neurólogo Goicoechea muy conocido por todos al escribir el libro “Pesadilla cerebral”. Es que es así. Tu dolor te protege. Entonces cuando te enfrentas a algo a lo que no quieres enfrentarte pues te duele la cabeza para que no te enfrentes. Y la solución entonces pues no huir. Algo muy fácil de decir, pero como tú estás viviendo ahora bastante difícil de hacer. Enfrentarte a tus miedos, a tus fobias, a tus conflictos y superarlos con herramientas. No ahí a lo bruto. Tu has ido utilizando herramientas, ¿no?

A: Claro. Yo de todos modos a mí me queda muchísimo camino por recorrer. Me quedaron muchísimas fobias no solamente la fobia a salir a la calle. Tengo otro tipo de fobias, por ejemplo, ahora todo me da miedo, ¿no? Antes pues era una persona que yo era superdecidida y no me hacía falta nada, yo salía a la calle, no tenía problema ninguno, no me daba miedo nada. Pero ahora si que es verdad que, a raíz de este tratamiento, a todo le tengo miedo, hasta lo más insignificante que te puedas pensar, pues el hecho de incorporarme al trabajo, ¿no? ya que por desgracia tuve que cogerme la baja, me da miedo. Es algo que llevo como unos quince días trabajándome y visualizándome de cómo me levanto, cómo me tomo el café, cómo cojo el coche, cómo llego al trabajo, como me saludan los compañeros…Porqué otra de las fobias que tengo es al contacto físico con las personas. Donde hay sitios donde no conozco a la gente pues me produce cierto estado de ansiedad. Pero aún así sigo saliendo. Aunque haya veces que me tenga que volver. Por ejemplo, el otro día que salimos con un grupo de compañeras, llegó un momento en el que me pudo un poco más la fobia, pero el hecho fue que salí. Y la semana que viene vuelvo a salir.

S: Estupendo. Pero yo creo que ese es un carácter también asociado un poco a las migrañas porque a mí me pasaba exactamente lo mismo con la gente, la fobia social, yo tenía fobia a comer con desconocidos o a comer en restaurantes nuevos. Para mí era lo peor, ir a un sitio de vacaciones nuevo. Las cosas, o situaciones o personas sobre las que yo no tenía el control. Y eso poco a poco se va superando. Yo como decías tu que te tenías que salir, yo iba al lavabo, me echaba agua y volvía otra vez a la batalla a comer. Me sentaba mal la comida. Otra vez todo me sentaba mal. La verdad es que la vida de una persona que tiene migraña es un poco triste y con mucho dolor y no solo el dolor de cabeza, suele venir asociado el problema de dolor de estómago, de espalda, te genera una ansiedad, un estrés unas hormonas asociadas que te secuestran la vida como decíamos. Pero me ha gustado mucho que decías como enfocabas el futuro, ¿no?, que no te lo imaginabas perfecto y si a lo mejor había otra migraña pero que ya no te lo vas a tomar como ahora.

A: No, la actitud mía desde luego ha cambiado. De echo de vez en cuando acecha con fuerza, ¿sabes? Claro que ya tengo yo ciertas pautas después de haber leído muchísimo, este verano he leído muchísimo sobre el tema de las migrañas y de libros de autoayuda, he cogido muchos mecanismos para intentar controlar y que la migraña no me controle a mí.

S: Muy bien.

A: La verdad es que me puedo considerar afortunada porque de momento lo voy consiguiendo.

S: Me alegro un montón de verdad. Has sido muy valiente y muy inteligente porque hay personas que se tiran meses intentando replicar lo que tú estás haciendo y que has conseguido en superpoco tiempo Ana, es una pasada. Yo tengo clientes que me dicen, pero porque yo llevo meses intentándolo, porque me he leído todos los libros y no puedo y no puedo y a ti eso es como que llega un momento en el que en la cabeza hay un interruptor y hace clic. Yo no tenía ninguna duda de que me iba a llegar ese momento, pero no sabes cuándo. Y un día haces clic y dices: “Ahhh era esto” Y entonces se te van las migrañas.

A: Pues sí, así es. Así es.

S: Pues me alegro mucho que hayas encontrado ese interruptor.

A: Sí pues mira pues fue una situación que me ocurrió en la vida y como todo tiene su punto positivo pues eso fue lo que me hizo a mi reaccionar. Y empecé a hacer muchísimas cosas, como cambié hábitos de alimentación, empecé a hacer deporte…Yo estoy segura hoy por hoy una de las cosas que a mí me han sacado de la depresión es el deporte.

S: Claro, sí, sí.

A: Y qué bueno, no ha sido fácil, ¿eh? No ha sido fácil porque a todo esto se unía mi fobia social. Entonces el hecho de yo ir a un gimnasio para mí ha sido trabajoso. No vayas a pensar que ha sido como levantarme e ir al gimnasio.

S: Claro.

A: En todo esto ha habido un trabajo y bastante, bastante considerable. Al principio por prescripción médica no tenía más remedio que ir porque el tratamiento que estaba tomando era superfuerte y corría el riesgo de trombosis y entonces empecé a ir a la sala de musculación con mis cascos, me ponía en mi máquina. Pero un día llegué a la conclusión de que porque tenía que hacer yo eso si a mí realmente eso no me estaba gustando. Yo prefería meterme en una clase de zumba o meterme en una clase de spinning. Pero vamos nada más el hecho de pensar que me pudieran rozar o en el baile eso ya me producía las náuseas, los mareos…Hasta que un día dije no, que eso no podía, no tenía que poder conmigo. Que porqué. Así que todo eso después de visualizarme muchas veces entrando en clase. Empecé primero a entrar en clase de zumba. Me ponía separada de la gente porque no soportaba el contacto físico. Y poco a poco, poco a poco y día tras día y día tras día, pues ya consigo hacerme una clase con compañeras normales. Y si me rozan no pasa nada.

S: Claro.

A: Otra de las cosas que fue, el deporte que más gusta es el spinning. Otra de las cosas que fue, esa sí que me costó más trabajo. Fueron como quince días intentando entrar en una clase de spinning. Porque el tratamiento que estaba tomando me dejaba más debilitada y yo no me veía con la capacidad de terminar una clase de spinning. Pero me dije: ¿porqué no voy a entrar? Me pongo en la parte de atrás y si tengo que salirme antes me salgo y punto. Pero la casualidad de que ese día pusieron una canción, la primera canción y me hizo terminar la clase de spinning.

S: La verdad es que has hablado de tres pilares básicos que son para la curación: que es la alimentación, el deporte, y la manera de gestionar lo que está pasando dentro de tu cabeza. Esas tres cosas hay que cambiarlas porque si siempre haces lo mismo, comes lo mismo y haces lo mismo tendrás las mismas migrañas, ¿no? Y me ha gustado mucho el hecho de que fueras probando, ¿no? Yo también lo hacía, como si mi cuerpo fuera un laboratorio. Probabas la musculación, no te acababa de encajar, pues pruebas otra cosa y sino pues pruebas otra cosa y sino, pruebas otra cosa. Porque hay muchas personas que hacen una clase de meditación media hora y dicen: “uy, esto ya no me gusta, ya no lo pruebo”. Hay que insistir, probar y no abandonar a la primera de cambio. Es simplemente eso. Insistir, insistir e insistir y aunque tengas miedo hacerlo igual, ¿no Que es lo que hablábamos, aunque tengamos miedo, estemos nerviosos, nos suden las manos, seguir, seguir, seguir, porque un día sucederá la maravilla que te ha sucedido a ti hoy que llevas un mes entero. ¡Un mes! Es que quién te lo habría dicho. No le estamos dando importancia es un mes, ¡pero un mes ¿Cuántas tenías antes de migrañas? ¿Con cuánta frecuencia?

A: Pues en los meses me podían dar a la semana dos episodios.

S: Imagínate. E incluso te llevaban a la hospitalización y a crisis importantes.

A: La última fue un mes y medio y ya pues mi cuerpo ya no aguantó más el dolor, me desmayé y estuve ingresada varios días.

S: Sí, Sí. O sea que si tú has podido conseguir esto…Hemos hecho esto para que tú seas un ejemplo de otras personas y de enseñar al mundo que se puede lograr que no es algo para toda la vida. Que es algo que con mucho trabajo pues se puede curar.

A: Pero mucho, mucho trabajo.

S: Mucho, sí, sí. Así es que no es algo fácil. A mí la gente me dice: “Ay es como un milagro”. No, no es un milagro. Los milagros suceden sin hacer nada. Esto consiste en leer, en probar, en sudar y en intentarlo muchas veces.

A: Pero mira yo también te digo que es verdad que he pasado muchísimo dolor este verano. Tu sabes que desde el mes de julio estoy de baja y estamos hoy a noviembre. Y en todo el verano he pasado muchísimo dolor y muchísimos malos ratos. Pero si te soy sincera si yo pusiera en una balanza, saco más cosas positivas de todo lo que me ha pasado que negativas. Porque además en este cambio he encontrado a gente que me han aportado muchísimas cosas. Y hoy lo he compartido con una de ellas.

S: Ay, muchas gracias, ¡que bonito! Si claro, eso cuando te sales un poco del cascarón pues conoces gente maravillosa no estás todo el día en tu habitación llorando de dolor. Pues me alegro muchísimo Ana María por este día. Muchísimas felicidades. Me gustaría darte un abrazo, pero el abrazo tendrá que ser a distancia, pero bueno nos acerca internet. Espero que haya servido esta entrevista a todos los que nos están viendo.

A: Ojalá pudiera servir para todo el mundo.

S: Un beso.

A: Hasta luego.

Nos vemos en los comentarios más abajo. ¿Qué te ha parecido la experiencia de Ana María?

 

[Si no quieres perderte más artículos como este no olvides apuntarte a la newsletter aquí]

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies

RECIBIR LAS 14 CONFERENCIAS DE LOS EXPERTOS

"I Congreso de Enfermedades físico-emocionales"

You have Successfully Subscribed!