Hoy comparto contigo la experiencia de Laura Vie que vive en Bolivia.

Laura es una chica valiente, curiosa y que había probado multitud de remedios para superar sus migrañas desconocidas para mí, como las picaduras de abeja. Hasta que un día dejó de buscar en el exterior, para buscar la respuesta en el interior.

Hoy es una preciosa mamá, con una gran sonrisa y que disfruta de su familia y de la naturaleza. Pero no siempre fue así.

Nos lo explica en la siguiente entrevista.

S: Laura, ¿cuándo empezaron tus migrañas? ¿Cómo eran?

L: Tengo como recuerdo que empecé a experimentar la migraña a partir de los 10 años, al mismo tiempo que tenía mi primer periodo. Antes de esto siempre deseaba salir a jugar o practicar actividades deportivas, pero luego me empezó a doler la cabeza. Cuando empezaron me mareaba, tenía mucha fobia a la luz y al ruido, muy contrario a una niña normal y feliz. Siempre me cuidaba más de estar sola o sin ruido para evitar la sensibilidad y luego el dolor. Al principio no duraban mucho, pero conforme fui desarrollándome más incrementaron los síntomas y la duración de los ataques. Recuerdo vívidamente ir al neurólogo después de los 20 años y desesperada preguntarle si no tenía un tumor, porque el dolor había incrementado mucho. Su respuesta fue que con la edad era de esperarse el aumento de los síntomas y e incluso la duración del dolor. Así fue, con la edad incrementaron y cuando cumplí 24 cambié de país, de costumbre y de clima, y llegué a tener migrañas a diario. No paraban, no pasaban y no encontraba la forma de no deprimirme al respecto. Aumenté 20 quilos y llegué a ir al psiquiatra.

S: ¿Cómo afectaban las migrañas a tu vida?

L: Las migrañas afectaron a mi personalidad. Crecer con migrañas te convierte en otro tipo de persona. Con tanta sensibilidad tiendes a protegerte y disfrutar más de tu soledad. Por otro lado, incrementó mucho mi lado creativo, la empatía y el deseo de aprender a entenderlo todo. Además, afectó mi parte social, ya que no podía mantener un trabajo estable mucho tiempo, porque necesitaba descansar por la migraña, que me enviaba directa a mi cama. Me sentía discapacitada.

S: Sé que has probado muchas terapias. ¿Podrías hablarme de ellas?

L: He hecho terapias con los neurólogos, funcionaban para calmar, pero me llevaban más al límite. Yo decía que cada pastilla me daba dos migrañas de rebote. Y fue cuando más fuerte las tenía. Luego probé terapias alternativas como masajes, yoga y acupuntura. La verdad es que el yoga aún lo implemento en mis rutinas diarias, pero ninguna me bajaba el dolor. Un amigo me aplicó la picadura de abeja grande, para que el veneno ayude a la circulación, pero tampoco vi diferencia. Una mañana estaba en una granja orgánica, cuyos dueños son de una familia amiga mía, y desperté con tanto dolor que no podía ver ni hacer nada para que se me pasase el mareo. Entonces se ofrecieron pegarme en la espalda con unas plantas que al tocarlas te producen un sarpullido espantoso, las pica pica…debo decir que no pasó el dolor, luego hicieron un refresco con la misma planta y ayudó a bajar el dolor. A los 28 años conocí la medicina ayurvédica y los devotos que hacen la comida para sanar el cuerpo y viven de acuerdo a tener paz y bondad en el mundo. Adopté algunas costumbres, cambié a vegetariana por temporadas y toda esa transformación ayudó. También fue un viaje espiritual para mí, yo cambié de maneras de pensar, de sentir y sobretodo de actuar. Y entonces empecé a decir por primera vez: “¡sólo tengo migraña dos veces al mes!”. Eso fue un éxito para mi.

S: ¿Qué hizo desaparecer definitivamente las migrañas?

L: Yo sentí que había vencido la migraña cuando la esperaba solo una vez al mes, cuando ovulaba. Empecé a ser una persona positiva, que vivía el presente o que lo intentaba porque a veces es difícil, conociéndome a fondo y analizando que doy para saber que recibo. Agradeciendo y conociendo a dios logré superar el dolor incapacitante de las migrañas, alguien me dijo que se podía.

S: ¿Qué les dirías a las personas que aún tiene migraña?

L: Les diría que se bajen de su mundo cada día un momento. Que se miren y muy despacito se digan que esto se va a superar, que están a salvo, que están bien, que son amados y que nuestra cabeza no necesita dar una alarma cada vez por todo y estará bien.

 

Bonita experiencia la de Laura, a la que doy las gracias por sus palabras.

Es curioso como Laura utiliza la frase: “cambié de maneras de pensar, de sentir…” Yo utilizo una muy parecida. Porque ciertamente la llave de la curación está en el cambio personal.

También me ha gustado mucho cómo explica que hay que bajarse del mundo y mirarse y hablarse despacito de como están yendo las cosas y que recibes lo que das. Simplemente precioso.

 

Nos vemos más abajo en los comentarios. ¿Conocías la técnica de las picaduras de abeja para mejorar la circulación? ¿Qué supone para ti leer la experiencia de otras personas que han superado sus migrañas?

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies

RECIBIR LAS 14 CONFERENCIAS DE LOS EXPERTOS

"I Congreso de Enfermedades físico-emocionales"

You have Successfully Subscribed!