Hoy traigo una entrevista a un gran profesional, el psicólogo Jesús Matos.

Jesús se dedica a ayudar a las personas que se sienten atrapadas en una vida que no les satisface, acompañándoles en el camino hacia el bienestar y para ello tiene una web de referencia en el sector: enequilibriomental.net

Te recuerdo que ya puedes comprar el libro de Jesús “Buenos días, alegría“.

¿DE QUE HABLAMOS?

En la entrevista conversamos acerca de:

  • el estrés, la ansiedad y la felicidad desde un punto de vista muy práctico
  • como conseguir un estado de bienestar
  • ¿es posible lograr la felicidad?
  • como ser feliz en un trabajo que no soportas
  • herramientas prácticas para equilibrarnos en nuestro día a día

Más abajo encontrarás la transcripción del vídeo.

ENLACES MENCIONADOS EN LA ENTREVISTA

TRANSCRIPCIÓN

SÉFORA: Puedes seguirme en www.seforabermudez.com. Hoy tengo el placer de entrevistar a Jesús Matos. Bienvenido Jesús.

JESÚS: Muchas gracias por la invitación Séfora. Un placer estar aquí.

SÉFORA: Jesús es licenciado en psicología con un máster en psicología clínica y también en psicología legal y forense. Él es el fundador de en equilibrio mental y tiene una dilatada experiencia profesional. Su objetivo es ayudar a las personas que se sienten atrapadas en una vida que no les satisface, acompañándoles en el camino hacia el bienestar. ¿Me he explicado bien a lo que te dedicas y lo que haces?

JESÚS: Perfectamente.

SÉFORA: Estupendo. Y dime Jesús, eso que se dice tan rápido. ¿Cómo se consigue el camino al bienestar? ¿Cómo se consigue salir de una vida que no le satisface a uno?

JESÚS: Yo creo que la principal herramienta que necesitamos para ello es saber regular emociones. Al final todos tenemos miedo de sentir determinadas emociones que son incómodas y de quedarnos enganchados en ellas, ¿no? La felicidad no es tanto un estado de plenitud o de euforia, sino que yo creo más en la palabra bienestar. En estar bien, en estar en equilibrio y bueno en tener emociones incómodas cuando haya que tenerlas. Si perdemos a alguien estar triste y si evaluamos algo peligroso estar nerviosos. Y si aparece un león en mitad de la calle tener miedo. No consiste en no tener emociones, sino en tenerlas cuando hay que tenerlas.

SÉFORA: En saberlas llevar. Así es. Entonces, tú crees que obtener la felicidad es una utopía, ¿no? Que no se puede conseguir de verdad.

JESÚS: Yo creo que la felicidad es un estado emocional transitorio como todos. Yo creo que el estar eufórico siempre, desde el punto de vista evolutivo es absurdo, ¿no? Es gastar glucosa porque sí. Y entonces nuestro cerebro no está preparado para estar todo el día eufórico. Es decir, eso es un gasto energético increíble.

SÉFORA: Exacto. No podemos estar siempre en un pico máximo de energía.

JESÚS: Claro. Sería a nivel de gasto de energía igual que estar nervioso todo el día. La gente que está nerviosa todo el día a lo mejor adelgaza 20 quilos en tres meses. Hay casos de esto. Pasaría igual con la felicidad. Lo que pasa es que es cierto que no solemos meternos en los bucles que nos metemos con la ansiedad en la felicidad, por eso es tan instantánea. Porque la aceptamos nunca la bloqueamos.

SÉFORA: Entonces claro. Nosotros decimos que podemos estar en un estado general de bienestar, pero a veces estas emociones como la tristeza cogen el timón en vez de llevarlo nosotros adelante. De hecho, en tu web tienes un curso gratuito en donde explicas 3 técnicas para superar la tristeza. ¿Puedes explicarnos algún ejercicio práctico que podamos hacer en casa, para acercarnos más a un estadio emocional pleno? Ese que te dice todo el mundo: “jo Jesús, que bien me va este”.

JESÚS: Vale. En general para superar la tristeza. La tristeza en si no es mala. Es buenísima y nos ayuda a reflexionar sobre la pérdida. La tristeza surge casi siempre ante la pérdida de algo, de una persona, de un objeto, del estatus social, del trabajo o de lo que sea. O de la percepción de poca competencia. Casi siempre surge ante estos eventos. Y el estar triste ante a esto está perfecto. Nos ayuda a procesar el que ha pasado y nos ayuda a prevenir futuras pérdidas. Y además funciona como una alarma hacia los demás. Es decir, una alarma con una función social. Es decir, si nosotros pensamos en un amigo que está triste en general lo que hacemos es ir a ayudarle. ¿Vale? Entonces esto está perfecto. Hasta ahí bien. Lo que en general mantiene la tristeza en casi todos los casos es la inactividad. Cuando uno se encuentra triste parece que no tiene ganas de hacer cosas. Y el error que comete todo el mundo es dejarse llevar por la emoción. Lo que se llama una conducta impulsada por la emoción. Entonces a corto plazo puede ser más fácil a lo mejor permanecer en la cama que enfrentarnos al día a día. Lo que pasa es que a largo plazo esa actitud genera más tristeza. Con lo cual, enlazando con lo que me preguntabas, que cual es la técnica que mejor funciona sobre todo al principio, en el estado inicial sería la programación de actividades agradables. Es decir, fomentar mucho el ocio, fomentar el ejercicio físico, funciona muy bien, y el contacto social. Vale, esas tres: si haces cosas que te gustan, las haces acompañado y encima haces ejercicio físico es complicado estar triste.

SÉFORA: Son cosas en las que no caemos, sencillas, pero que muchas veces no caemos y son muy efectivas.

JESÚS: Claro al final lo que ocurre es que no supone un bienestar a corto plazo, es decir, instantáneo. Es decir, mucha gente les dices pues tienes que salir a caminar 4 días a la semana. Y caminando no me encuentro mejor. Claro, no te encuentras mejor el primer día, pero si pasas 5 semanas caminando o haciendo ejercicio físico los estudios dicen que es igual de efectivo que ciertos antidepresivos. Además, no tiene efectos secundarios, sino que beneficia tu salud, o sea que son todo beneficios. Lo que ocurre es eso, que el ser humano es muy cortoplacista. Y ese es el problema, que nos quedamos con lo que justo pasa después de emitir una conducta o de sentir una emoción. Esto es más largo plazo. Por eso es complicado.

SÉFORA: Esto me recuerda una anécdota del Dalai Lama en un libro que tiene acerca de la felicidad que a veces confundimos el placer inmediato con la felicidad a largo plazo. O sea que caminar hoy no me da un placer inmediato, pero si una felicidad más adelante. Entonces cuando nos encontramos a veces en una dicotomía entre que camino escojo. Más que pensar hoy que me va a dar, pensar en más adelante, más allá.

JESÚS: Totalmente, ese es el paradigma. Esa es la perspectiva que yo creo que nos lleva al final a la vida plena entre comillas. Al estar en sintonía con nuestras emociones y que no sean ellas las que dirijan nuestra vida y que seamos nosotros los que a pesar de sentir cierta emoción podamos elegir.

SÉFORA: Y hay unas emociones Jesús que las personas que sufren migraña sufren bastante, yo también la tenía y me gustaría hablar un poquito sobre ellas, y son la exigencia con uno mismo, la autoexigencia y la exigencia para con los demás o el perfeccionismo. ¿Tú crees que estas emociones nos desestabilizan? Porque hay personas que dicen ser muy perfeccionista pues está bien. ¿Tú qué opinas?

JESÚS: Un punto de perfeccionismo está perfecto. Lo malo es cuando, en lugar de ser una ventaja te bloquea. Y generalmente el perfeccionismo o la autoexigencia alta lo que suelen generar son emociones de ansiedad de no llegar, es decir, me pongo una meta tan alta todos los días, que me exijo un montón. Al final el estrés no es más que la percepción de si soy capaz de asumir las demandas del medio. Si yo mismo me autoimpongo unas demandas altísimas nunca llego, con lo cual siempre estoy estresado. Y una de las respuestas de estrés es la tensión muscular que afecta directamente a la migraña.

SÉFORA: Entonces tenemos que movernos, hacer ejercicio, salir a la calle, relacionarnos…abandonar un poquito estas características que cogen el timón, pero todo esto es hacer cosas nuevas y como nos enfrentamos al miedo a lo nuevo a salir de nuestra zona de confort en donde nos sentimos cómodos.

JESÚS: Claro. Al final el ser humano biológicamente es igual que hace 150.000 años. Entonces si pensamos en como vivíamos entonces podemos entender que nos cueste mucho enfrentarnos a lo nuevo. Porque suponía muerte segura. Es decir, si tú estabas ahí con tu tribu tranquilamente en el fuego y decías: “pues hoy voy a explorar”. Seguramente no volvías. Entonces somos los nietos de los nietos de los nietos de los que no exploraban. Con lo cual tenemos ahí una tendencia a permanecer en nuestra zona de confort. ¿Qué ocurre? Que el cerebro es plástico y es reprogramable entre comillas. Entonces nosotros le podemos enseñar al cerebro que cosas son peligrosas y que cosas no. Llevado a la ansiedad, en general la técnica que mejor funciona para eliminar la ansiedad y el miedo es la exposición en vivo a cosas nuevas. Entonces por ejemplo si nos da mucho miedo, ansiedad o cierto nerviosismo decir ahora tengo que salir todos los días a caminar. Pues la mejor forma de perder ese miedo es haciéndolo. Y demostrando a nuestro cerebro que no es peligroso. Vale, al final esa es la clave. Enfrentarte a lo que no te puede matar y huir de lo que te mata. Esa sería la función adaptativa de la emoción de la ansiedad.

SÉFORA: Hacerlo, aunque sea con miedo, ¿no? Pero también exponernos gradualmente, ¿no? Hoy media hora mañana un poquito más…una exposición gradual.

JESÚS: Claro al final es igual de efectiva una exposición gradual que una inundación que se llama. De exponerte a saco como si dijésemos. Lo que pasa es que el sufrimiento interno es mucho menor, si lo hacemos gradualmente y el igual de efectivo. E incluso sino podemos enfrentarnos a la situación en vivo porque es una situación especial como puede ser el viajar en avión, ya que no podemos viajar todos los días en avión, la exposición en imaginación también funciona. Obviamente, es menos efectiva que en vivo, pero también funciona. E incluso también con las nuevas tecnologías. También se han desarrollado métodos de exposición con realidad virtual que funcionan mejor que en imaginación y un poco peor que en vivo. Pero bueno es como una transición a luego enfrentarte a la situación.

SÉFORA: O sea que enfrentarnos a las cosas que nos dan miedo es la clave gracias a la neuroplasticidad cerebral tenemos la capacidad de superarlo. Pero claro a veces hay situaciones o personas que no podemos cambiar inmediatamente. No podemos cambiar de un trabajo que no nos gusta de hoy para mañana en algunos casos a corto plazo. Y me ha encantado un artículo de tu blog que se llama “Como ser feliz en un trabajo que no soportas“. Explícanos como se hace eso.

JESÚS: Al final lo que dicen los estudios es que las circunstancias no representan un porcentaje de la varianza del bienestar. Solamente un 10%, es decir, en realidad da igual donde vivamos, donde trabajemos…representan muy poca varianza, ¿no? Lo que realmente influye en nuestro bienestar son dos factores. Primero la genética, entorno al 50% de la felicidad del bienestar de una persona viene dada por genética, es decir, tenemos como un punto medio de base, es un poco como el peso. Si nuestros padres pesaban mucho tendremos una tendencia a pesar mucho y si pesaban poco menos. Y después todo lo que hagamos en el día a día para estar bien. Lo que hablábamos: el ejercicio físico, fomentar el pensamiento racional en vez de dejarnos llevar por los pensamientos negativos, hacer meditación, el contacto social sano. Hay un estudio que dice que el factor clave en la felicidad de las personas son las relaciones sociales sanas a lo largo de la vida. Entonces al final si estamos en un trabajo que no nos gusta, en general también nos puede ayudar mucho el ir discriminando, pero de forma racional el que no nos gusta, ¿no? Yo siempre les ponía un ejemplo a mis pacientes. Realmente de un trabajo que no te gusta, ¿qué es lo que realmente no soportas? Pues no soporto que mi jefe me eche la bronca. Vale. Cuantas veces te echa tu jefe la bronca a la semana. Una. Vale una. ¿Cuánto dura? 7 minutos. Vale. Pues de esas 40 horas que pasas a la semana, solamente 7 minutos son los que no soportas. El resto del tiempo seguramente te estas anticipando a la bronca o recordando la bronca última que te han echado. Realmente no es tanto el trabajo en sí, porque habrá cosas que serán incluso agradables, sino como interpreto yo el trabajo. Y eso sí que se puede cambiar. Esa sería la clave.

SÉFORA: Además me llama la atención una cosa que tu llamas: “la hora de las preocupaciones” que es dedicarse un ratito a ello. Explícanos tu mismo en que consiste la hora de las preocupaciones.

JESÚS: Vale, básicamente una preocupación no es nada más que un pensamiento impulsado por una emoción. Yo estoy nervioso por algo y mi sistema límbico que sería el sistema donde se procesan las emociones manda a la corteza cerebral, que es donde está el pensamiento, un impulso y dice vale procésame esto que esto me está inquietando. A lo mejor es, pues yo que sé. Tengo la semana que viene hacer una charla en público. ¿Qué ocurre? Que en general nosotros no nos enfrentamos al pensamiento, sino que lo quitamos de la cabeza. Viene, nos sube un poco la ansiedad y evitamos, con lo cual no dejamos ver a nuestro cerebro que ese pensamiento no es peligroso, es decir, a lo mejor la situación en la que estamos pensando si es peligrosa, pero los pensamientos no tienen ni dientes, ni uñas ni nos muerden ni nada. Entonces muchas veces lo que nos genera el malestar es el pensamiento. Entonces con la hora de las preocupaciones lo que hacemos es traer a nuestra consciencia aquello que nos preocupa y poco a poco vemos que nuestra ansiedad sube, pero seguimos escribiendo, podemos hacerlo escrito o mental. Si seguimos preocupándonos por ello el cerebro se da cuenta que por tener una preocupación no ocurre nada malo. Entonces empieza a dejar de generar ansiedad. El cerebro es el mejor economista del mundo, es decir, para que esto yo desgastando glucosa si realmente no pasa nada. Entonces poco a poco esa preocupación se va desactivando.

SÉFORA: Claro, es que el cerebro es un órgano evaluativo, ¿no? Lo que hace es coger la información que tiene y la evalúa. Como dices tu pues tenemos ese programa mental de cuando vivíamos en las cuevas y constantemente va mirando lo negativo, donde están los problemas, para anteponerse y encontrar la solución. Entonces tenemos que racionalizar un poquito esto.

JESÚS: Totalmente. Al final es eso. El cerebro está inventado para sobrevivir no para ser feliz. Y en mitad de la selva hay muchos problemas, ahora no tantos, pero el cerebro sigue reinterpretando todo centrándose en lo negativo. Si estamos en una habitación y hay un león en mitad de la habitación no vamos a prestar atención a otra cosa que no sea el león, es decir, el cerebro prioriza. Lo que nos genera ansiedad, lo que nos genera tristeza, lo que nos genera ira. Es como si lo subrayase.

SÉFORA: Los peligros de la vida actual ya no son los de antes. Antes como decías tú te salía un león una vez a la semana, pero actualmente los peligros son muy diferentes: que te despidan, no pagar las deudas…y eso pues se dilata un poquito más.

JESÚS: Claro. En realidad, el ser humano está para cuando tiene estrés para hacer un esfuerzo instantáneo de unos minutos y o te salvas o mueres, punto. En realidad, los problemas de ahora, primero no son de vida o muerte, con lo cual la ansiedad no está justificada, generalmente, ¿no? o el miedo. Y después se dilatan mucho más en el tiempo. Con lo cual nuestro sistema de estrés lo que hace es entrar en fases en las que en estados naturales el ser humano no entraría. Yo lo comparo mucho con los animales en cautividad o los animales de circo, ¿no? Que uno los ve y que están emocionalmente mal y es un poco parecido, o sea, yo creo que no estamos naturalmente preparados para estar 8 horas delante de un ordenador.

SÉFORA: Claro es que estamos preparados para huir en este caso o para atacar y nosotros no salimos corriendo de la oficina ni le damos dos tortas al jefe. Entonces tenemos que aprender a gestionar eso de una manera novedosa.

JESÚS: Claro, claro, al final es eso. Y la buena noticia es que el cerebro aprende y que somos capaces de redirigir y de elegir nuestra forma de actuar, aunque tengamos estrés. Podemos elegir ir a trabajar.

SÉFORA: Y bueno sino le podemos dar dos tortas al jefe o salir corriendo siempre nos quedan las vacaciones de los diez minutos, ¿no? Explícanos en que consiste esta herramienta.

JESÚS: Si al final las vacaciones de los diez minutos lo que pretende es lo que hablábamos antes el generar actividades agradables, una desconexión. Con la vida diaria que llevamos, tenemos muy poco tiempo de conexión con nosotros mismos. Si pudiésemos coger a 100 personas aleatorias de cualquier ciudad y pudiésemos monitorizar lo que piensan en el día a día, seguramente que no pasan ni 3 minutos atendiendo al momento presente. Es decir, todo el rato estarán preocupados por lo del futuro, por lo que tienen que hacer mañana y la otra mitad del tiempo pensando en lo mal que lo han hecho en el trabajo o lo bien que lo han hecho, pero nunca viviendo el momento presente. Y realmente esa actitud, esa tendencia al pensamiento es lo que hace que la emoción se mantenga en el tiempo. Porque si uno atiende por ejemplo a un animal que no tiene corteza cerebral o que tiene menos, como un perro, no lo ve estresado. El perro se estresa un minuto y luego ya está. O sea, no tiene un estrés mantenido, no tiene una conciencia de tengo que…Y por eso las vacaciones de diez minutos que me enrollo un montón. Para cortar un poco y conectar con el día a día.

SÉFORA: Estupendo Jesús, pues esto es todo. Muchas gracias por habernos dedicado este ratito. Ha sido muy muy interesante de verdad, y nos has dado información muy valiosa que podemos poner en práctica cada día.

JESÚS: Pues espero que así haya sido y de verdad que un placer y cuando quieras echamos otra de estas.

SÉFORA: Gracias Jesús hasta luego.

JESÚS: Hasta luego, un abrazo.

Si quieres leer más acerca de como superar la tristeza y alcanzar el equilibrio emocional lee su última publicación: “Buenos días, alegría“.

 

Nos vemos en los comentarios, más abajo.

¿Eres feliz? ¿Crees que la migraña es un impedimento para ser feliz? ¿Que estrategias utilizas tu para alcanzar un estado de bienestar?

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