Cuando sufres migraña gran parte de tu atención diaria se centra en tu cuerpo y, concretamente en tu cabeza.

Vigilas lo que comes, lo que bebes, cuanto duermes o lo que haces.

En este artículo te voy a explicar por qué esto no te beneficia y como solucionar la pérdida de libertad que provoca estar siempre con miedo a realizar o comer algo que sea un desencadenante de una fuerte migraña.

 

¿Por qué te cuidas tanto?

Durante años los medios de comunicación y el personal sanitario te habrán dado pautas para reducir tus migrañas centrándose en tres aspectos:

  • Alimentación.
  • Sueño.
  • Comportamiento.

Pese a seguir a rajatabla sus indicaciones me gustaría que respondieras sinceramente a la siguiente pregunta: ¿te ha servido de algo?

Supongo que tu respuesta es negativa.

Ni tus crisis han disminuido ni han desaparecido totalmente pese a que no te acercas al queso curado, duermes 8 horas e intentas alejarte del estrés.

Entonces, ¿qué sentido tiene seguir siendo esclavo de todas estas pautas?

Vamos a analizarlas una a una para que veas porque no te están funcionando.

 

Alimentación

La lista de recomendaciones que hay acerca de la alimentación y las migrañas es larga.

Te muestro algunos ejemplos que ya conocerás:

  • ten horarios fijos de comida.
  • evita comer chocolate, vino tinto, plátanos, encurtidos, quesos maduros, y glutamato de la comida china.
  • no tengas el estómago vacío más de tres horas.

Así que te encuentras agobiado mirando el reloj comiendo unas galletas cada 3 horas, pero comprobando que no tengan chocolate y estresado porque por culpa de una reunión en el trabajo en vez de comer a las dos vas a comer a las cuatro y media y seguro acabarás con una migraña de campeonato a la noche.

Pregúntate aquí nuevamente: ¿pese a que llevas meses respetando estrictamente tus pautas alimentarias tus migrañas han disminuido?

No.

Así que la solución misteriosa a la curación de la migraña no está vinculada a la comida.

Deja de torturarte con ello.

Debes dejar de tener miedo a la comida porque (redoble de tambores porque voy a decir algo que te va a impactar y que sé que vas a negar inmediatamente) absolutamente ningún alimento provoca migraña.

Y ahora desde mi casa te he oído gritar el siguiente pensamiento: ¿Pero si yo me como unos bombones y una copa de vino tinto y tengo que ir al hospital a que me pongan analgésicos en vena y oxígeno de lo malo que me pongo?

Que algunos alimentos te provoquen migraña es una creencia. Es una idea que tu consideras verdadera fruto de tu experiencia acumulada y de la información recibida hasta entonces.

La migraña es una hipersensibilización de tu cerebro que te protege frente a estímulos que el cerebro considera peligrosos, pero que no lo son.

Hay que convencer y hacerle entender a este cerebro-padre que te protege que esa chocolatina no es peligrosa. Que no es dañina y no te va a provocar un dolor de cabeza.

Si quieres información extra para eliminar esta creencia te recomiendo que leas “Pesadilla cerebral” del Neurólogo Arturo Goicoechea:

Cuando yo sufría migrañas un cuadradito de chocolate o la nata en bote de spray (sino era en spray no me pasaba, curioso…) o un plato en concreto de cangrejos de mi restaurante chino favorito me desencadenaba una fuerte crisis de migraña de 24 horas de duración.

A día de hoy puedo comerme, por ejemplo, una tableta entera de chocolate que no me hace ni cosquillas.

Ningún alimento me da migraña.

Y os juro que no me he hecho trasplante de estómago, ni medicado para el DAO (que tampoco sirve…) ni he cambiado horarios o eliminado de mi vida alimentos para siempre.

El único cambio que he hecho está dentro de mi cabeza: autoconvencerme de que los alimentos no me van a hacer daño.

Esto no es fácil, lo sé.

Fue un proceso de desensibillización, de prueba y error y de repetición constante para hacer lo contrario a lo recomendado: no huir de los alimentos prohibidos, sino exponerme a ellos.

Quería explicarte que todo esto no es exclusivo de mi experiencia, sino que es común a todas las personas que se han curado.

De hecho cuando explico este aspecto a personas con migrañas algunas dejan de tener inmediatamente miedo a algunos alimentos y estos dejan de provocarles migraña.

Insisto: solo hablando con ellos, explicándole las bases de esta creencia aprendida y experimentada por ti probablemente desde hace muchos años.

Así que, como ya te expliqué en el artículo “Di que sí“, libérate de las cadenas de los condicionamientos sean alimentarios o no.

Ojo con esto no quiero decir que no cuides tu alimentación. Reducir las grasas y la carne, aumentar el consumo de harinas integrales y evitar las frituras deben ser tu prioridad pero que estos hábitos no condicionen tu vida entera y la aparición de migrañas.

 

Otro aspecto a tratar además de que comer es cuando comer.

Aunque está bien alimentarse a horarios regulares hay que olvidarse del reloj y comer cuando se tenga hambre y si ese tiempo se excede no pasa nada por tener el estómago vacío.

No porque sean las 14:00 tenemos que comer, y si te saltas una comida algún día no pasa absolutamente nada ni es el causante de tu horrible migraña.

El causante de tu horrible migraña es lo que tú mente inconsciente quiera que sea.

Sé que es duro leer y aceptar que, muchas veces nosotros llamamos al dolor. No es culpa tuya, la sensibilización, el condicionamiento y la educación que han recibido te han enseñado que el cuerpo es frágil, débil y que duele.

El cuerpo resiste ayunos y situaciones más duras de las que imaginamos pero, sin darnos cuenta no lo hemos entrenado para ello, haciéndolo cada día más débil.

Una de las cosas que puedo hacer ahora y que antes hubiera sido impensable es ayunar. Cuando me noto que me he excedido con la comida o que estoy acumulando toxinas estoy un día entero comiendo o solo fruta o solo líquidos (zumos, licuados, sopas…).

Al día siguiente tengo la sensación de tener un cuerpo nuevo.

Y por hacer esto ni me duele la cabeza ni me encuentro mal.

 

Sueño

Ya habrás oído que:

  • hay que dormir 8 horas todos los días.
  • hay que ir a la cama siempre a la misma hora y levantarse siempre a la misma hora.

Pedazo de creencia otra vez.

¿Acaso tener los hábitos de un robot pendiente del reloj ha eliminado tus migrañas hasta ahora?

¿Por qué hay que dormir 8 horas para no tener migraña?

Cuando te hacen una afirmación tan categórica pregúntate algo más antes de aceptarlo.

¿Por qué 8 y no 9, por ejemplo?

Pues como siempre estas cifras provienen de estudios.

Cogen un montón de gente. Realizan un experimento, analizan sus patrones, sus hábitos y los rendimientos. Hacen una estadística, división al canto y te sale el famoso número: el 8.

Estas cifras son medias que no responden a la realidad individual pues estas cifras dependen de tu esfuerzo físico y cognitivo diario.

Hay días que con 6 horas vas servido y días que necesitas 10.

La clave, al igual que con la alimentación, es que no hay que obsesionarse. Solo vivir y disfrutar del día sin dolor independientemente de lo que hayas dormido ese día.

No te creas que por dormir 9 horas vas a tener migraña.

Vas a tener migraña por dormir 9 horas porque tu crees firmemente que la vas a tener.

Es como el efecto placebo inverso. Una pastilla de azúcar te quita el dolor y ver una hora más en el reloj te provoca el dolor.

Me gustaría que recordaras “la noche”. Esa noche que fue la mejor noche de tu vida. Que saliste con tus amigos, o conociste a tu novio, o fuiste al cine ya cenar con la familia. Y que el tiempo parecía que se detenía, te reíste como nunca y no te preocupaste por nada ni por nadie.

Esa noche te acostaste a las tantas con una sonrisa y unos bonitos recuerdos.

Por la mañana, y pese a dormir solo 4 horas, estabas más fresco que una lechuga y no te dolió la cabeza porque estabas firmemente convencido que eso no iba a pasar.

Ya lo has vivido.

Tienes que reproducir el convencimiento de que no va a pasar nada, jamás, por dormir más o menos.

 

Comportamiento

El listado de creencias que provocan migraña en este caso es el siguiente:

  • situaciones que te estresan
  • demasiada actividad física

Y aquí vuelve a pensar, ¿porque los primeros días de vacaciones en donde no estás expuesto al estrés sueles tener la migraña más fuerte del año? ¿O porque se da la temida migraña del viernes o sábado por la mañana cuando no hay ningún estímulo estresante?

Porque no hay una relación directa entre estímulo y migraña, sino de la interpretación intermedia que nosotros generamos como ya te he explicado.

El ejercicio físico es recomendable en caso de migraña, pero demasiado lo provoca.

Madre mía, ¿y dónde está la línea?

La línea está donde tú la quieras colocar, tan cerca y tan lejos como tú subconsciente y tú decidas.

Tu cuerpo está preparado para acompañarte donde tu mente le diga.

Ni que decir cabe que a mí las situaciones estresantes o el ejercicio ya no me dan migraña. Mi cuerpo ha aprendido a que no debe ser así.

 

 

Resumiendo: da igual lo que comas, duermas o hagas. Nada de esto provoca tus migrañas.

Tus migrañas las provocan como tú te enfrentas a tu comida, a tu sueño y a tu vida.

Y eso no depende de una pastilla, de un piercing, del yoga o de la comida.

Solo depende de ti.

 

¿Qué opinas de lo que has leído? ¿Qué alimentos, patrones o situaciones te “provocan” a ti las migrañas?

 

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